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Mostrando entradas de junio, 2018

FIN DE LOS RELATOS

 "Es bonito, ¿no?" Isabelle dijo desde atrás. "Simple", agregó Clary. "Le hubiera gustado, ¿no te parece?" Simón pensó que George hubiera preferido ser enterrado en la Ciudad de Hueso, como el cazador de sombras que era. (Más al punto, habría preferido no estar muerto en absoluto.) La Clave le había negado. Murió en el acto de la Ascensión, que a sus ojos marcó él como indigno, Simón estaba tratando muy difícilmente de no estar enojado por esto. Pasó mucho tiempo en estos días tratando de no estar enfadado.  "Fue agradable el Instituto de Londres, ha de ser un lugar para él, ¿no te parece? ", dijo Isabelle. Simon podía oír en su voz por mucho que lo intentaba, lo preocupada que estaba por él "Me contaron que una Lovelace es del Instituto de Londres" George siempre había dicho cuando se enteró de su colocación. Después de su muerte el Instituto cumplió su palabra que había habido un funeral, que Simon había soportado. Había hab...

10.4

“¡Buenos días!” Simon cantó, mientras salía del portal y entraba a su habitación- justo a tiempo para ver a Julie salir por la puerta. “Er...Buenos días” George murmuró metido debajo de las sabanas. “No estaba seguro si volverías” “¿Acabo de ver a…? “Un caballero no besa y dice” George sonrió. “Hablando de eso, ¿debería preguntarte donde estuviste toda la noche?” “No deberías”, Simon dijo con firmeza. Hizo lo mejor que pudo para ocultar una sonrisa traviesa, soñadora y enamorada mientras cruzaba la habitación para buscar algo de ropa limpia. “Estas dando saltitos mientras caminas” dijo George acusatoriamente. “No” “Y estabas tatareando” añadió. “Definitivamente no” “¿Sería bueno mencionarte que Jon Cartwright ya 35 veces parece haber hecho sus necesidades en tu cajón de camisetas?” Pero esta mañana nada parecía arruinar el buen humor de Simon. No cuando aún podía sentir el rastro de las caricias de Isabelle. Su cuerpo se sacudió al recordarlo. Sus labios se sentían hinc...

10.3

Era difícil pensar que hace dos años, el había venido a la academia en parte para escapar de Isabelle y Clary, de cómo lo miraban, como si él fuera la persona que más amaban en el mundo— pero también como si hubiera ahogado un cachorro en una bañera. Habían amado a otra versión de él, alguien que ya no podía recordar, y esa versión las había amado, también. No lo dudaba; solo que no lo sentía. Habían sido extrañas para él. Aterradoramente hermosas extrañas que querían que él fuera algo que no era. Se sentía como otra vida. Simon no sabía si recuperaría todos sus recuerdos—pero, de alguna manera, a pesar de eso, encontró su camino de vuelta junto a Clary e Isabelle. Encontró una mejor amiga que se sentía como su otra mitad, quien pronto, algún día, sería su parabatai. Y encontró a Isabelle Lightwood, un milagro en forma humana, que le decía "te amo" cada vez que lo veía e, inatendiblemente, lo decía de verdad. “Quería venir,” dijo Clary, “pero tuvo que encargarse de...

10.2

Era difícil pensar que hace dos años, el había venido a la academia en parte para escapar de Isabelle y Clary, de cómo lo miraban, como si él fuera la persona que más amaban en el mundo— pero también como si hubiera ahogado un cachorro en una bañera. Habían amado a otra versión de él, alguien que ya no podía recordar, y esa versión las había amado, también. No lo dudaba; solo que no lo sentía. Habían sido extrañas para él. Aterradoramente hermosas extrañas que querían que él fuera algo que no era. Se sentía como otra vida. Simon no sabía si recuperaría todos sus recuerdos—pero, de alguna manera, a pesar de eso, encontró su camino de vuelta junto a Clary e Isabelle. Encontró una mejor amiga que se sentía como su otra mitad, quien pronto, algún día, sería su parabatai. Y encontró a Isabelle Lightwood, un milagro en forma humana, que le decía "te amo" cada vez que lo veía e, inatendiblemente, lo decía de verdad. “Quería venir,” dijo Clary, “pero tuvo que encargarse de...

RELATO 10

"Creo que deberíamos tener un funeral", George Lovelace, dijo, la voz le tembló en la última palabra. "Uno adecuado." Simon Lewis hizo una pausa en sus labores y miró hacia su compañero de cuarto. George era el tipo de chico que Simón hubiera odiado a primera vista, con ese brillo de bronce, los abdominales, y que según algunas chicas y chicos su enloquecedor acento escocés sexy, debería tener un cerebro del tamaño de una rata y una personalidad nada atractiva. Pero George volvió su cabeza hacia Simón. En ese mismo momento estaba limpiando algo que se parecía sospechosamente a una lágrima. "¿Estas. . . llorando?”Preguntó Simón, incrédulo. "Por supuesto que no." George limpio sus ojos furioso. "Bueno, en mi defensa" añadió, sonando ligeramente avergonzado, "la muerte es una cosa terrible." "Es una rata muerta," Simon señaló. "Una rata muerta en tu zapato, debo añadir." Simon y George habían descubiert...