RELATO 6
Lo que hice en mis vacaciones de verano
Por Simon Lewis.
Este verano, viví en Brooklyn. Cada mañana corrí en el parque, y en una de ellas me encontré con
una nixie que vivió en el estanque. Ella teníaSimon
Lewis hizo una pausa para consultar su diccionario (Chthonian / Inglés) la palabra para decir
"rubio"; no había ninguna entrada. Al parecer, las palabras relacionadas con el color del pelo eran
un no problema para las criaturas de las dimensiones de demonios. Al igual, que había
descubierto, palabras relativas a la familia, la amistad, o viendo la televisión. Mordió el borrador,
suspiró y se inclinó sobre la página de nuevo. Quinientas palabras sobre cómo pasó su verano, le
debía a su maestro de Chthonia, para la mañana y después de una hora de trabajar, había escrito
aproximadamente. . . treinta.
-Ella tenía cabello y una enorme parrilla-
"Sólo trato de ayudar", el compañero de la habitación de Simón, George Lovelace dijo, alcanzando
el hombro de Simón y escribiendo un final de la frase.
"Y fallando miserablemente", dijo Simón, pero no pudo reprimir una sonrisa.
Había extrañado a George este verano, más de lo que había esperado. Había extrañado todo más
de lo que esperaba –no solo sus nuevos amigos, si no la academia de cazadores de sombras en si.-
El ritmo tan predecible de cada día, todas las cosas que había pasado meses quejándose. La
mugre, la humedad, los ejercicios a la mañana, el parloteo de las criaturas atrapadas en las
paredes…. Incluso había extrañado la sopa. Simón había pasado la mayor parte de su primer año
en la Academia preocupándose sobre si estaba fuera de lugar, que en cualquier momento, alguien
importante se daría cuenta de que habían cometido un terrible error y lo enviaran de vuelta a
casa.
No fue hasta que estaba de regreso en Brooklyn, tratando de dormir bajo las sabanas de Batman,
con su madre roncando en la habitación de alado, que se dio cuenta que su casa, no era su hogar
nunca más.
Su hogar, era inexplicablemente, la academia de cazadores de sombras.
Park Slope no era exactamente como lo recordaba, no con los hombres lobos corriendo por el
parque con sus perros, con un brujo que vendía queso y pociones de amor artesanal, o los
vampiros descansando a las orillas, chasqueando sus colillas de cigarrillos cuando los hipsters
daban un paseo. Simón tuvo que seguir recordándose de que había estado allí todo el tiempo, y
que no había cambiado el parque, Simón lo había hecho. Él fue el que ahora tenía la visión. Que se
estremeció ante las sombras vacilantes, y cuando Eric tuvo la desgracia de acercarse sigilosamente
detrás de él, instintivamente tiro de su viejo amigo, dejándolo en el suelo sin esfuerzo.
"Amigo," Eric se quedó sin aliento, mirándolo desorbitado desde la hierba reseca de agosto, "de
pie abajo, soldado."
Eric, por supuesto, pensó que había pasado el año en la escuela militar-al igual que el resto de los
chicos, al igual que su madre y hermana. Mentir a casi todo el mundo: Esa era otra cosa diferente
sobre su vida en Brooklyn ahora, y tal vez lo que le hizo más ansioso de escapar. Una cosa era
mentir sobre dónde había estado todo el año, a inventar historias a medias sobre deméritos y
sargentos de instrucción, la mayoría de ellos como las malas películas de los años ochenta. Era
otra cosa totalmente distinta a mentir acerca de quién era. Tenía que pretender ser el chico que se
recordaba que era, el Simón Lewis, quien pensó que demonios y brujos se limitan a las páginas de
los libros de historietas, que lo más cercano a la muerte que tiene es aspirar una almendra
cubierta de chocolate. Pero no era ese Simón nunca más, ni siquiera cerca. Tal vez él no era un
cazador de sombras, sin embargo, pero no, no era exactamente un mundano y estaba demasiado
cansando de pretender serlo.
La única persona con la que él no tenía que pretender era Clary, mientras las semanas pasaban, el
pasaba más y más tiempo con ella, explorando la ciudad y escuchando historias del chico que solía
ser. Simón no podía recordar que habían sido para el otro en su otra vida, esa que había olvidado.
Pero el pasado parecía importar cada vez menos y menos.
“Ya sabes, yo tampoco soy la persona que solía ser,” Clary le dijo a él un día, luego del cuarto café
en Java Jones. Simón estaba haciendo su mayor esfuerzo para transformar su sangre en cafeína,
preparándose para Septiembre. La Academia era libre de Café. “A veces, esa vieja Clary se siente
tan lejana a mí, como el antiguo Simón se siente para ti.”
“¿Tú la extrañas?” Simón pregunto, pero él se refería a si ella lo extrañaba a él, el viejo simón, el
mejor, valiente, que siempre se preocupaba por no ser el mismo.
Clary sacudió su cabeza, sus feroces risos rojos se colocaron en sus hombros, con sus ojos
brillantes dijo “Y yo no te extraño a ti tampoco,” Lo dijo como si supiera lo que estaba en su
cabeza. “Porque te tengo de vuelta. Al menos, espero. . .”
El tomo su mano, y fue la respuesta suficiente para ambos.
Hablando de lo que hiciste en tus vacaciones de verano,” George dijo, “¿Cuándo me lo vas a
decir?”
“¿Decirte que?” Simón se acomodó en su silla- con el sonido de madera rota, abruptamente se
inclinó de nuevo hacia delante. Como segundo-año, Simón y George habían ofrecido la
oportunidad de reclamar una aérea de la habitación, pero habían decidido quedarse en el
calabozo. Simón había descubierto que había ciertas ventajas de estar lejos de las miradas
indiscretas de la facultad. Por no hablar de las miradas de juicio de los estudiantes de la élite.
Mientras los cazadores de sombras en su clase tenían, en su mayoría, la posibilidad delgada que
sus compañeros mundanos podrían tener algo que ofrecer, había una clase totalmente nueva
ahora, y Simón le apetecía enseñarles la lección de todo, de nuevo. Aun así, se preguntó si era
demasiado tarde para cambiar de opinión.
"Simon. Compañero. Ayúdame aquí. ¿Sabes cómo pasé mis vacaciones de verano? "
"¿Esquilaste ovejas?" George le había enviado un puñado de tarjetas postales en los últimos dos
meses. El frente de cada una de ellas tenía una fotografía de la campiña escocesa idílico. Y en la
parte posterior, una serie de mensajes que circunda un solo tema:
Estoy aburrido.
Muy aburrido.
Mátame ahora.
Demasiado tarde, ya muerto
"Esquila de ovejas", confirmó George. "La alimentación de las ovejas. Pastoreo de ovejas.
Curioseaba el estiércol de oveja. Mientras tú estabas. . . quien-sabe-que con cierta súper guerrera
de pelo negro. ¿No vas a dejarme vivir indirectamente?”
Simon suspiró. George se había contenido durante cuatro días y medio. Simón suponía que era
más de lo que podía haber pedido.
"¿Qué te hace pensar que yo estaba haciendo algo con Isabelle Lightwood?"
"Oh, no lo sé, ¿tal vez porque la última vez que t
Simon suspiró otra vez. “Si”
Lo que hice en mis vacaciones de verano
Por Simon Lewis
Metí la pata con la chica más increíble en el mundo.
No una vez, ni dos, sino tres veces.
Ella me llevo a una cita a su club nocturno favorito, en donde yo me quede parado como un idiota
toda la noche e incluso me tropecé con mis propios pies. Luego la llevé al instituto y le di las
buenas noches con un apretón de manos.
Si. Así como lo leen. Con un. Apretón. De. Manos.
Luego la llevé a una segunda cita a mi cine favorito, donde la hice ver una maratón de Star Wars:
La guerra de los clones y ni siquiera noté cuando ella se había quedado dormida, después
accidentalmente insulté sus gustos porque como iba yo a saber que ella había salido una vez con
un brujo con cola, y no era que yo quisiera saber eso. Para finalizar, otro apretón de manos de
buenas noches.
Cita número tres, otra de mis geniales ideas: cita doble con Clary y Jace. La cual podría haber
salido bien, excepto por el hecho que Clary y Jace están más enamorados que cualquier otra
persona en la historia del amor, y porque estaba seguro que ellos se estaban acariciando con los
pies debajo de la mesa. Y lo digo porque Jace comenzó a frotar su pie contra mi pierna
accidentalmente. (Creo que por accidente) (Espero que haya sido por accidente). Y cuando fuimos
atacados por demonios, porque aparentemente Clary y Jace son una clase de imán de demonios,
fui derribado en aproximadamente 30 segundos y yo me quede en una esquina mientras el resto
de ellos salvaba el día, e Isabelle hacia su increíble cosa de diosa guerrera.
Después de eso todos se fueron a un súper increíble viaje a través del país para cazar demonios
que hizo que más demonios los persiguieran, y ellos no me dejaron ir.
Cuando volvieron, Isabelle no me llamó, probablemente porque ¿qué clase de diosa guerrera
querría salir con un cobarde como yo? Y yo no la llame por la misma razón…y porque yo pensé
que quizá ella me llamaría.
Lo cual no hizo.
Simon decidió preguntarle a su profesor de Cthonian por más plazo.
El currículo de segundo año terminó siendo parecido al de primer año-con una excepción. Este
año, mientras más se acercaba el día de La Ascensión, los estudiantes de la academia tenían que
aprender sobre eventos actuales. Aunque juzgando lo que hemos aprendido hasta ahora, Simon
pensó, su clase de eventos actuales podría ser fácilmente llamada “Porque las hadas apestan”.
Cada día los cazadores de sombras y los mundanos se amontonaban en una de las aulas que
habían sido cerradas el año anterior (algo acerca una infección demoniaca). Cada estudiante se
trataba de acomodar en una silla-escritorio que parecía estar diseñada para estudiantes de la
mitad de su talla, y escuchaban mientras el profesor Freeman Mayhew explicaba la “paz fría”.
Freeman Mayhew era un escuálido calvo con un bigote gris de Hitler, y aunque comenzaba la
mayoría de sus frases con “Cuando yo peleaba demonios…” era difícil de imaginarlo peleando con
algo que no fuera una gripa. Mayhew creía que era su responsabilidad de persuadir a los
estudiantes que las hadas eran astutas, no eran de confianza, insensibles y-no que los “políticos
ecuánimes” que dirigían la clave lo admitieran pronto- dignos de extinción.
Los estudiantes rápidamente se dieron cuenta que no estar de acuerdo- e incluso interrumpirlo
para preguntar algo- hacia que se le subiese la presión al profesor, una mancha roja a través de su
frente mientras el gritaba “¿estabas ahí? ¡No lo creo!”
Esta mañana Mayhew le cedió la clase a una chica unos años más joven que Simon. Su cabello
rubio pálido caía en rizos alrededor de sus hombros, sus ojos verdes-azules estaban brillosos y su
boca tenía una fina línea que decía que ella preferiría estar en cualquier otro lugar menos allí. El
profesor Mayhew estaba parado junto a ella, pero Simon noto la manera que le mantenía su
distancia y era precavido en no darle la espalda. Mayhew estaba asustado.
“Comienza” dijo el profesor ásperamente. “diles tu nombre”
La chica tenía sus ojos fijados en el piso mientras murmuraba algo.
“Más alto” espetó Mayhew.
Ahora la chica alzo su mirada y miro a la clase, y cuando habló, su voz era alta y clara. “Helen
Blackthorn” dijo. “Hija de Andrew y Eleanor Blackthorn”
Simon la miro más de cerca. Helen Blackthorn era un nombre que él conocía de las historias que
Clary le contaba de la guerra oscura. Los Blackthorn habían perdido bastante en esa pelea, pero
Helen y su hermano Mark habían perdido más.
“Mentirosa” Mayhew gritó “intenta de nuevo”
“Si pudiese mentir, ¿no debería eso probarle algo?” ella preguntó, pero era claro que ella ya sabía
la respuesta.
“Tú sabes las condiciones de que estés aquí”, espetó “diles la verdad o vete a casa”
“Esta no es mi casa” dijo Helen tranquila pero firmemente.
Después de la guerra oscura ella había sido exiliada- no que nadie usase ese término- a la isla
Wrangel, un puesto en el ártico que era el centro de protección del mundo. Era también, Simon
había oído, una tierra desolada y congelada. Oficialmente, Helen y su novia, Aline Penhallow,
estaban estudiando las salas, que habían sido reconstruidas después de la guerra. No oficialmente,
Helen estaba siendo castigada por el accidente de nacer. La clave había decidió que a pesar de su
valentía en la guerra oscura, a pesar de su historia impecable, a pesar del hecho de que sus
hermanos pequeños eran huérfanos y no tenían quien cuidara de ellos después de un tío que poco
conocían, ella no podía ser de confianza. La clave pensó que aunque su piel pudiese soportar las
runas angelicales, ella no era un verdadera cazadora se sombras.
Simon pensó que todos ellos eran idiotas.
No importaba que ella no tuviese armas, vistiese con una camisa amarilla pálida y jeans, y que no
tuviese runas visibles. Estaba claro, que simplemente por su postura y el control que tenía,
transformando rabia en dignidad, que Helen Blackthorn era una cazadora de sombras. Una
guerrera.
“Última oportunidad” gruño Mayhew.
“Helen Blackthorn” dijo nuevamente la chica, y echó su cabello hacia atrás, revelando unas
delicadas y pálidas orejas, las cuales terminaban en una forma puntiaguda. “hija de Andrew
Blackthorn, cazador de sombras, y lady Nerissa. Una de la corte Seelie”
Y con eso Julie Beauvale se levantó, y sin una palabra más, salió de la clase.
Simon se sentía mal por ella, o trataba. Durante las últimas horas de la guerra oscura, un hada
había asesinado a la hermana de Julie frente de ella. Pero eso no era culpa de Helen. Helen era
solamente mitad hada, y no era la mitad que contaba.
No era que alguien en la clave- o en la clase- parecía creer eso. Los estudiantes comenzaron a
susurrar, un hada estaba en medio de ellos. En frente de la clase, Helen permanecía inmóvil, con
las manos detrás de su espalda.
“Oh, cállense” dijo Mayhew en voz alta. Simon se preguntó, no por primera vez, porque el hombre
se había convertido en profesor cuando parecía que la única cosa que aborrecía más que a la
gente joven, era la obligación de enseñarles. “No espero que nadie respete a esta….persona. Pero
ella está aquí para contarles una historia de advertencia. Y ustedes escucharan”
Helen aclaró su garganta. “Mi padre y su hermano fueron estudiantes aquí, como ustedes” habló
suavemente, con poco afecto, como si estuviese hablando de desconocidos. “y quizá como
ustedes, ellos no se dieron cuenta cuan peligrosas las hadas podían ser. Lo cual casi los destruyó.”
“Era el segundo año de mi padre en la academia” continuó Helen “y el primero de Arthur.
Normalmente, solo los estudiantes de segundo año podían ser enviados en misiones a la tierra de
las hadas, pero todos sabían que Arthur y Andrew peleaban juntos. Esto fue mucho antes de la
“paz fría” obviamente, cuando las hadas eran regidas por los acuerdos. Pero eso no las detenía de
romper las reglas cuando ellas pensaban que se podían salir con la suya. Un niño cazador de
sombras fue secuestrado. Diez estudiantes de la academia, acompañados de uno de los profesores
fueron enviados para recuperarlo.
Por Simon Lewis.
Este verano, viví en Brooklyn. Cada mañana corrí en el parque, y en una de ellas me encontré con
una nixie que vivió en el estanque. Ella teníaSimon
Lewis hizo una pausa para consultar su diccionario (Chthonian / Inglés) la palabra para decir
"rubio"; no había ninguna entrada. Al parecer, las palabras relacionadas con el color del pelo eran
un no problema para las criaturas de las dimensiones de demonios. Al igual, que había
descubierto, palabras relativas a la familia, la amistad, o viendo la televisión. Mordió el borrador,
suspiró y se inclinó sobre la página de nuevo. Quinientas palabras sobre cómo pasó su verano, le
debía a su maestro de Chthonia, para la mañana y después de una hora de trabajar, había escrito
aproximadamente. . . treinta.
-Ella tenía cabello y una enorme parrilla-
"Sólo trato de ayudar", el compañero de la habitación de Simón, George Lovelace dijo, alcanzando
el hombro de Simón y escribiendo un final de la frase.
"Y fallando miserablemente", dijo Simón, pero no pudo reprimir una sonrisa.
Había extrañado a George este verano, más de lo que había esperado. Había extrañado todo más
de lo que esperaba –no solo sus nuevos amigos, si no la academia de cazadores de sombras en si.-
El ritmo tan predecible de cada día, todas las cosas que había pasado meses quejándose. La
mugre, la humedad, los ejercicios a la mañana, el parloteo de las criaturas atrapadas en las
paredes…. Incluso había extrañado la sopa. Simón había pasado la mayor parte de su primer año
en la Academia preocupándose sobre si estaba fuera de lugar, que en cualquier momento, alguien
importante se daría cuenta de que habían cometido un terrible error y lo enviaran de vuelta a
casa.
No fue hasta que estaba de regreso en Brooklyn, tratando de dormir bajo las sabanas de Batman,
con su madre roncando en la habitación de alado, que se dio cuenta que su casa, no era su hogar
nunca más.
Su hogar, era inexplicablemente, la academia de cazadores de sombras.
Park Slope no era exactamente como lo recordaba, no con los hombres lobos corriendo por el
parque con sus perros, con un brujo que vendía queso y pociones de amor artesanal, o los
vampiros descansando a las orillas, chasqueando sus colillas de cigarrillos cuando los hipsters
daban un paseo. Simón tuvo que seguir recordándose de que había estado allí todo el tiempo, y
que no había cambiado el parque, Simón lo había hecho. Él fue el que ahora tenía la visión. Que se
estremeció ante las sombras vacilantes, y cuando Eric tuvo la desgracia de acercarse sigilosamente
detrás de él, instintivamente tiro de su viejo amigo, dejándolo en el suelo sin esfuerzo.
"Amigo," Eric se quedó sin aliento, mirándolo desorbitado desde la hierba reseca de agosto, "de
pie abajo, soldado."
Eric, por supuesto, pensó que había pasado el año en la escuela militar-al igual que el resto de los
chicos, al igual que su madre y hermana. Mentir a casi todo el mundo: Esa era otra cosa diferente
sobre su vida en Brooklyn ahora, y tal vez lo que le hizo más ansioso de escapar. Una cosa era
mentir sobre dónde había estado todo el año, a inventar historias a medias sobre deméritos y
sargentos de instrucción, la mayoría de ellos como las malas películas de los años ochenta. Era
otra cosa totalmente distinta a mentir acerca de quién era. Tenía que pretender ser el chico que se
recordaba que era, el Simón Lewis, quien pensó que demonios y brujos se limitan a las páginas de
los libros de historietas, que lo más cercano a la muerte que tiene es aspirar una almendra
cubierta de chocolate. Pero no era ese Simón nunca más, ni siquiera cerca. Tal vez él no era un
cazador de sombras, sin embargo, pero no, no era exactamente un mundano y estaba demasiado
cansando de pretender serlo.
La única persona con la que él no tenía que pretender era Clary, mientras las semanas pasaban, el
pasaba más y más tiempo con ella, explorando la ciudad y escuchando historias del chico que solía
ser. Simón no podía recordar que habían sido para el otro en su otra vida, esa que había olvidado.
Pero el pasado parecía importar cada vez menos y menos.
“Ya sabes, yo tampoco soy la persona que solía ser,” Clary le dijo a él un día, luego del cuarto café
en Java Jones. Simón estaba haciendo su mayor esfuerzo para transformar su sangre en cafeína,
preparándose para Septiembre. La Academia era libre de Café. “A veces, esa vieja Clary se siente
tan lejana a mí, como el antiguo Simón se siente para ti.”
“¿Tú la extrañas?” Simón pregunto, pero él se refería a si ella lo extrañaba a él, el viejo simón, el
mejor, valiente, que siempre se preocupaba por no ser el mismo.
Clary sacudió su cabeza, sus feroces risos rojos se colocaron en sus hombros, con sus ojos
brillantes dijo “Y yo no te extraño a ti tampoco,” Lo dijo como si supiera lo que estaba en su
cabeza. “Porque te tengo de vuelta. Al menos, espero. . .”
El tomo su mano, y fue la respuesta suficiente para ambos.
Hablando de lo que hiciste en tus vacaciones de verano,” George dijo, “¿Cuándo me lo vas a
decir?”
“¿Decirte que?” Simón se acomodó en su silla- con el sonido de madera rota, abruptamente se
inclinó de nuevo hacia delante. Como segundo-año, Simón y George habían ofrecido la
oportunidad de reclamar una aérea de la habitación, pero habían decidido quedarse en el
calabozo. Simón había descubierto que había ciertas ventajas de estar lejos de las miradas
indiscretas de la facultad. Por no hablar de las miradas de juicio de los estudiantes de la élite.
Mientras los cazadores de sombras en su clase tenían, en su mayoría, la posibilidad delgada que
sus compañeros mundanos podrían tener algo que ofrecer, había una clase totalmente nueva
ahora, y Simón le apetecía enseñarles la lección de todo, de nuevo. Aun así, se preguntó si era
demasiado tarde para cambiar de opinión.
"Simon. Compañero. Ayúdame aquí. ¿Sabes cómo pasé mis vacaciones de verano? "
"¿Esquilaste ovejas?" George le había enviado un puñado de tarjetas postales en los últimos dos
meses. El frente de cada una de ellas tenía una fotografía de la campiña escocesa idílico. Y en la
parte posterior, una serie de mensajes que circunda un solo tema:
Estoy aburrido.
Muy aburrido.
Mátame ahora.
Demasiado tarde, ya muerto
"Esquila de ovejas", confirmó George. "La alimentación de las ovejas. Pastoreo de ovejas.
Curioseaba el estiércol de oveja. Mientras tú estabas. . . quien-sabe-que con cierta súper guerrera
de pelo negro. ¿No vas a dejarme vivir indirectamente?”
Simon suspiró. George se había contenido durante cuatro días y medio. Simón suponía que era
más de lo que podía haber pedido.
"¿Qué te hace pensar que yo estaba haciendo algo con Isabelle Lightwood?"
"Oh, no lo sé, ¿tal vez porque la última vez que t
Simon suspiró otra vez. “Si”
Lo que hice en mis vacaciones de verano
Por Simon Lewis
Metí la pata con la chica más increíble en el mundo.
No una vez, ni dos, sino tres veces.
Ella me llevo a una cita a su club nocturno favorito, en donde yo me quede parado como un idiota
toda la noche e incluso me tropecé con mis propios pies. Luego la llevé al instituto y le di las
buenas noches con un apretón de manos.
Si. Así como lo leen. Con un. Apretón. De. Manos.
Luego la llevé a una segunda cita a mi cine favorito, donde la hice ver una maratón de Star Wars:
La guerra de los clones y ni siquiera noté cuando ella se había quedado dormida, después
accidentalmente insulté sus gustos porque como iba yo a saber que ella había salido una vez con
un brujo con cola, y no era que yo quisiera saber eso. Para finalizar, otro apretón de manos de
buenas noches.
Cita número tres, otra de mis geniales ideas: cita doble con Clary y Jace. La cual podría haber
salido bien, excepto por el hecho que Clary y Jace están más enamorados que cualquier otra
persona en la historia del amor, y porque estaba seguro que ellos se estaban acariciando con los
pies debajo de la mesa. Y lo digo porque Jace comenzó a frotar su pie contra mi pierna
accidentalmente. (Creo que por accidente) (Espero que haya sido por accidente). Y cuando fuimos
atacados por demonios, porque aparentemente Clary y Jace son una clase de imán de demonios,
fui derribado en aproximadamente 30 segundos y yo me quede en una esquina mientras el resto
de ellos salvaba el día, e Isabelle hacia su increíble cosa de diosa guerrera.
Después de eso todos se fueron a un súper increíble viaje a través del país para cazar demonios
que hizo que más demonios los persiguieran, y ellos no me dejaron ir.
Cuando volvieron, Isabelle no me llamó, probablemente porque ¿qué clase de diosa guerrera
querría salir con un cobarde como yo? Y yo no la llame por la misma razón…y porque yo pensé
que quizá ella me llamaría.
Lo cual no hizo.
Simon decidió preguntarle a su profesor de Cthonian por más plazo.
El currículo de segundo año terminó siendo parecido al de primer año-con una excepción. Este
año, mientras más se acercaba el día de La Ascensión, los estudiantes de la academia tenían que
aprender sobre eventos actuales. Aunque juzgando lo que hemos aprendido hasta ahora, Simon
pensó, su clase de eventos actuales podría ser fácilmente llamada “Porque las hadas apestan”.
Cada día los cazadores de sombras y los mundanos se amontonaban en una de las aulas que
habían sido cerradas el año anterior (algo acerca una infección demoniaca). Cada estudiante se
trataba de acomodar en una silla-escritorio que parecía estar diseñada para estudiantes de la
mitad de su talla, y escuchaban mientras el profesor Freeman Mayhew explicaba la “paz fría”.
Freeman Mayhew era un escuálido calvo con un bigote gris de Hitler, y aunque comenzaba la
mayoría de sus frases con “Cuando yo peleaba demonios…” era difícil de imaginarlo peleando con
algo que no fuera una gripa. Mayhew creía que era su responsabilidad de persuadir a los
estudiantes que las hadas eran astutas, no eran de confianza, insensibles y-no que los “políticos
ecuánimes” que dirigían la clave lo admitieran pronto- dignos de extinción.
Los estudiantes rápidamente se dieron cuenta que no estar de acuerdo- e incluso interrumpirlo
para preguntar algo- hacia que se le subiese la presión al profesor, una mancha roja a través de su
frente mientras el gritaba “¿estabas ahí? ¡No lo creo!”
Esta mañana Mayhew le cedió la clase a una chica unos años más joven que Simon. Su cabello
rubio pálido caía en rizos alrededor de sus hombros, sus ojos verdes-azules estaban brillosos y su
boca tenía una fina línea que decía que ella preferiría estar en cualquier otro lugar menos allí. El
profesor Mayhew estaba parado junto a ella, pero Simon noto la manera que le mantenía su
distancia y era precavido en no darle la espalda. Mayhew estaba asustado.
“Comienza” dijo el profesor ásperamente. “diles tu nombre”
La chica tenía sus ojos fijados en el piso mientras murmuraba algo.
“Más alto” espetó Mayhew.
Ahora la chica alzo su mirada y miro a la clase, y cuando habló, su voz era alta y clara. “Helen
Blackthorn” dijo. “Hija de Andrew y Eleanor Blackthorn”
Simon la miro más de cerca. Helen Blackthorn era un nombre que él conocía de las historias que
Clary le contaba de la guerra oscura. Los Blackthorn habían perdido bastante en esa pelea, pero
Helen y su hermano Mark habían perdido más.
“Mentirosa” Mayhew gritó “intenta de nuevo”
“Si pudiese mentir, ¿no debería eso probarle algo?” ella preguntó, pero era claro que ella ya sabía
la respuesta.
“Tú sabes las condiciones de que estés aquí”, espetó “diles la verdad o vete a casa”
“Esta no es mi casa” dijo Helen tranquila pero firmemente.
Después de la guerra oscura ella había sido exiliada- no que nadie usase ese término- a la isla
Wrangel, un puesto en el ártico que era el centro de protección del mundo. Era también, Simon
había oído, una tierra desolada y congelada. Oficialmente, Helen y su novia, Aline Penhallow,
estaban estudiando las salas, que habían sido reconstruidas después de la guerra. No oficialmente,
Helen estaba siendo castigada por el accidente de nacer. La clave había decidió que a pesar de su
valentía en la guerra oscura, a pesar de su historia impecable, a pesar del hecho de que sus
hermanos pequeños eran huérfanos y no tenían quien cuidara de ellos después de un tío que poco
conocían, ella no podía ser de confianza. La clave pensó que aunque su piel pudiese soportar las
runas angelicales, ella no era un verdadera cazadora se sombras.
Simon pensó que todos ellos eran idiotas.
No importaba que ella no tuviese armas, vistiese con una camisa amarilla pálida y jeans, y que no
tuviese runas visibles. Estaba claro, que simplemente por su postura y el control que tenía,
transformando rabia en dignidad, que Helen Blackthorn era una cazadora de sombras. Una
guerrera.
“Última oportunidad” gruño Mayhew.
“Helen Blackthorn” dijo nuevamente la chica, y echó su cabello hacia atrás, revelando unas
delicadas y pálidas orejas, las cuales terminaban en una forma puntiaguda. “hija de Andrew
Blackthorn, cazador de sombras, y lady Nerissa. Una de la corte Seelie”
Y con eso Julie Beauvale se levantó, y sin una palabra más, salió de la clase.
Simon se sentía mal por ella, o trataba. Durante las últimas horas de la guerra oscura, un hada
había asesinado a la hermana de Julie frente de ella. Pero eso no era culpa de Helen. Helen era
solamente mitad hada, y no era la mitad que contaba.
No era que alguien en la clave- o en la clase- parecía creer eso. Los estudiantes comenzaron a
susurrar, un hada estaba en medio de ellos. En frente de la clase, Helen permanecía inmóvil, con
las manos detrás de su espalda.
“Oh, cállense” dijo Mayhew en voz alta. Simon se preguntó, no por primera vez, porque el hombre
se había convertido en profesor cuando parecía que la única cosa que aborrecía más que a la
gente joven, era la obligación de enseñarles. “No espero que nadie respete a esta….persona. Pero
ella está aquí para contarles una historia de advertencia. Y ustedes escucharan”
Helen aclaró su garganta. “Mi padre y su hermano fueron estudiantes aquí, como ustedes” habló
suavemente, con poco afecto, como si estuviese hablando de desconocidos. “y quizá como
ustedes, ellos no se dieron cuenta cuan peligrosas las hadas podían ser. Lo cual casi los destruyó.”
“Era el segundo año de mi padre en la academia” continuó Helen “y el primero de Arthur.
Normalmente, solo los estudiantes de segundo año podían ser enviados en misiones a la tierra de
las hadas, pero todos sabían que Arthur y Andrew peleaban juntos. Esto fue mucho antes de la
“paz fría” obviamente, cuando las hadas eran regidas por los acuerdos. Pero eso no las detenía de
romper las reglas cuando ellas pensaban que se podían salir con la suya. Un niño cazador de
sombras fue secuestrado. Diez estudiantes de la academia, acompañados de uno de los profesores
fueron enviados para recuperarlo.
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