FIN 7.3

"Simón!", Exclamó. "¿Qué crees que estás haciendo?"
Simon la bebió con los ojos, la mejor agua de cualquier tierra. Ella había venido por él. Los demás
deben haber huido de nuevo a la Academia y dijeron que Simon se había perdido con las hadas, e
Isabelle había ido al mundo de las hadas para encontrarlo. La primera en salir, cuando ella se
estaba preparando para asistir a una boda. Pero ella era Isabelle, y eso significaba que ella siempre
estaba lista para luchar y defender.
Simon recordó sentirse en conflicto cuando ella lo había rescatado de un vampiro el año pasado.
Ahora mismo no podía imaginar por qué. La conocía mejor ahora, pensó, la conocía otra vez, y
sabía por qué ella siempre vendría.
"Eh, me escapaba de mi terrible cautiverio", dijo Simon. Luego tomó un paso atrás de la puerta de
la jaula, se encontró los ojos de Isabelle, y sonrió. "Pero tú sabes. . . no sé si tu no me quieres”.
Los ojos de Isabelle, que habían sido duros de preocupación y propósito, de repente brillaban
como el azabache.
“¿Qué estas diciendo, Simon?”
Simon extendió sus manos. “Solo estoy diciendo, si recorriste todo el camino hasta aquí para
rescatarme, no deseo parecer un desagradecido”.
“¿Oh, no?”
“No, soy una persona agradecida”, dijo Simon firmemente. “Así que, aquí estoy, esperando un
rescate humildemente. Espero que puedas ver bien claro la manera de salvarme”.
“Creo que podría ser posiblemente persuadida”, dijo Isabelle. “Considéralo como un incentivo”.
“Oh, por favor,” dijo Simon. "Estoy en la cárcel, orando para que alguien valiente, fuerte y ardiente
de una vez me salve. ¡Sálvame! ".
"¿Valiente, fuerte y ardiente? No pides mucho, Lewis."
"Eso es lo que necesito", indicó Simon, con mucha convicción. "Necesito un héroe. De hecho,
estoy esperando un héroe, hasta la luz de la mañana. Y ella tiene que ser segura, y eso tiene que
ser pronto —porque he sido secuestrado por las malvadas hadas— y ella tiene que ser más grande
que la vida."
Isabelle realmente parecía más grande que la vida, como una chica de cine con su brillo de labios
que brilla como la luz de las estrellas y la música que acompaña cada meneo de su cabello.
Ella abrió la puerta de la jaula y entro, algunas ramitas se quebraban bajo sus botas, y cruzó la
jaula para deslizar sus brazos alrededor del cuello de Simon. Simon atrajo la cara de ella y la besó.
Sintió su lujosa boca de rubíes, las curvas de su alto cuerpo hermoso y fuerte contra él. El beso de
Isabelle se pareció al más rico vino presentado solamente para él, como un desafío ofrecido y una
promesa guardada.
Él sintió, en la curva de su boca, la sonrisa de ella.
"¿Por qué, Lord Montgomery?," murmuró Isabelle. "Ha pasado mucho tiempo. Estaba preocupada
pensando que nunca más te volvería a ver."
Simon deseó haberse metido en las duchas de la Academia esta mañana.
Simon tuvo un torrente de sangre en sus oídos y le llegó un sonido de un crujido diminuto: la
puerta de la jaula se cerró otra vez.
Simon e Isabelle se apartaron rápidamente. Isabelle pareció lista para luchar, como un tigre en
alerta.
Hefeydd no parecía preocupado.
“Dos cazadores de sombras por el precio de uno y una nueva ave para mi jaula”, dijo Hefeydd. “Y
como se ve, es una bonita ave”.
“¿Cree que su jaula puede sostener ésta ave?” dijo Isabelle, “Estas soñando. Pude entrar y
también puedo salir”.
“No sin tu estela y tus armas”, dijo Hefeydd. “Lánzalos hasta el final de las barras de la jaula, o le
pego un tiro con mi flecha de elfo a tu enamorado y lo veras morir delante de tus propios ojos”.
Isabelle miró a Simon y, con una expresión dura, comenzó a quitarse todas las armas y a
empujarlos a través de las barras de la jaula. Simon ahora, quizás inquietantemente, tomo
conciencia de todas las armas que llevaba Isabelle consigo, y notó que había sacado un cuchillo
por dentro de su bota izquierda. Oh, y un largo cuchillo de su espalda.
Isabelle tenía muchos, muchos cuchillos.
“No será tan largo el tiempo hasta que necesites agua para vivir, ave bonita”, dijo Hefeydd. “No
puedo esperar”.
Hefeydd se fue. Isabelle sufrió un colapso en el fondo de la jaula como si sus cuerdas hubieran sido
cortadas.
Simon la contempló en el horror. “Isabelle —”
“Estoy tan humillada”, dijo Isabelle con sus manos en su cara. “No lo escuche hasta que llego. He
traído mucha vergüenza al apellido Lightwood. Una vergüenza completa. Una total, total
humillación.”
“Realmente, si esto ayuda, me siento impresionado por ti”.
"Me distraje con un chico, y luego me encierra un duende", dijo Isabelle. "¡No lo entiendes! Tú no
lo recuerdas, pero nunca me sentí así antes de ti. Ningún chico significó algo para mí. Tenía
firmeza, tenía objetivos. Antes no tenía tontos enamoramientos, porque nunca estuve enamorada.
Me dedicaba a entrenarme para las batallas. Nadie podía calentar mi sangre helada de cazadora
de sombras. ¡Tenia estilo antes de conocerte! Y ahora pierdo mi tiempo persiguiendo a un chico
con la amnesia del demonio y perdiendo mi cabeza en el territorio del enemigo. Soy una
estúpida.”
Simon extendió su mano a la mano de Isabelle, y después de un momento Isabelle entrelazo sus
manos con la de él. “Podemos ser dos estúpidos en una jaula juntos”.
“Definitivamente, eres un tonto.” Dijo Isabelle. “Acuérdate, sigues siendo un mundano.”
“¿Cómo podría olvidarlo?”
“¿No se te ocurrió que yo podría ser un hada con algún estilo de glamour y que fui enviada para
engañarte?”
¿Te acuerdas del nombre de tu corazón?
“No.” Dijo Simon. “Soy un tonto, pero tampoco soy tan tonto. No me acuerdo completamente de
nuestro pasado, pero recuerdo bastante. No aprendí todo sobre ti ahora que tenemos otra
posibilidad, pero he aprendido bastante. Te reconozco cuando te veo, Isabelle”.
Isabelle lo miró durante un largo momento, y luego sonrió con su preciosa y desafiante sonrisa.
“Somos dos tontos yendo a una boda.” Dijo ella. “Espero que te hayas dado cuenta que le hice
pensar que me arrestó en esta jaula. Obviamente, aseguré la llave antes de entrar a la jaula.” Ella
saco la llave de la parte delantera de su vestido y lo hizo brillar con la luz de las hadas. “Soy una
tonta, pero tampoco soy tan tonta.”
Saltó hacia afuera, su falda se balancea alrededor de ella como una campana, y dejó la jaula.
Recogió sus armas y su estela del suelo, y una vez que sus armas estaban aseguradas, agarró la
mano de Simon.
Fueron solo unos pasos hasta que llegaron al bosque de las hadas cuando una sombra se abalanzo
sobre ellos. Isabelle agarro sus cuchillos, pero sólo era Mark.
"¿No has escapado aún?" dijo Mark apresurado. "¿y te detuviste para adquirir un amante?".
Isabelle se paró en seco. A diferencia de Simon, lo reconoció en seguida. “¿Mark Blackthorn?”
preguntó.
“Isabelle Lightwood”, dijo Mark, imitando el tono de voz.
“Nos conocimos antes”, dijo Simon. “Me ayudó a conseguir la llave”.
"Oh," dijo Mark, inclinando la cabeza como un pájaro. "No fue un trato desigual. Me diste
información muy interesante sobre los Cazadores de Sombras, y sobre la gran lealtad que se
tienen entre ellos".
La espalda de Isabelle se enderezó como lo hacía en cualquier desafío, su pelo negro volaba como
una bandera. “Ha sido un hecho terrible”, dijo. “Sé que eres un verdadero Cazador de Sombras”.
Mark dio un paso atrás. “¿Lo sabes?” preguntó suavemente.
“Si sirve de algo, no estoy de acuerdo con la decisión de la Clave."
“Es la clave, ¿no? Digo, me cae bien Jia Penhallow pero no es eso…No me cae bien tu padre,”
Simon, quien actualmente no le gustaba Robert Lightwood dijo, “pero la clave son unos patea
traseros, ¿estoy en lo cierto? Todos sabemos eso.”
Isabelle le agarro la mano, y lo meció de acá para allá en un gesto de tienes razón pero me niego a
decirlo en voz alta.
Mark se rió. “Si,” dijo, y sonaba un poco más sano, un poco más humano, como si la risa
describiera como era él. Había un acento en sus palabras que hizo pensar a Simon que no era un
hada pero que era un chico de LA. “Básicamente, patea traseros.”
Se escuchó el crujido de los árboles, un fuerte aumento del viento. Simon creyó que podía oír la
risa y el llamado de algunas voces, los galopes de caballos y la corriente de aire, el aullido de
sabuesos.
Los sonidos de una caza, la Caza, la caza más despiadada en este o en cualquier mundo. Se
escuchaba débil, pero no estaban tan lejos y cada vez estaban más cerca.
“Ven con nosotros,” dijo Isabelle de repente. “Sea cual sea el precio, lo voy a pagar.”
Mark le dio una mirada que en parte era admirativo y desdeñoso. Sacudió su cabeza al ritmo de las
hojas.
“¿Qué piensas que pasaría si lo hago?, iría a casa… a casa… y la Caza Salvaje me perseguiría hasta
allí. ¿Crees que no soñé miles de veces con ir a casa? Cada vez que veo a Julian perforar algo con
las lanzas de la Caza Salvaje veo al pequeño Dru y al bebé Tavvy debajo. Veo a mi Ty, destrozado
por los sabuesos. No puedo ir a casa hasta que encuentre alguna manera de que ellos no me
persigan. No iré. Ahora, vayan ustedes rápido.”
Simon tiró a Isabelle hacia atrás, hacia los árboles. Ella se resistió pero sus ojos todavía estaban
fijos en Mark, cuando se ocultaron entre las hojas dejo de mirarlo.
“¿Qué problemas estas causando ahora, Cazador de Sombras?” preguntó un hada sobre un
caballo riéndose como un corcel. “¿Cuál es esa palabra que utilizan los de su clase?”
“Ninguna palabra”, dijo Mark.
Había más caballos, más y más que pertenecían a la Caza Salvaje. Simon vio a Kieran, una
presencia blanca silenciosa. El hada que estaba en el caballo se dirigió con su caballo hacia el lugar
donde estaban Simon e Isabelle, y Simon comprobó que el caballo olía como un perro.
El jinete señaló. “¿Que yo espíe a los cazadores de sombras significa que ellos pueden entrar en
nuestra tierra y responder ante nosotros? ¿Debería preguntarles sobre quiénes son?”
Se adelantó un poco con su caballo. El hada llevaba una capa bordada con plata, mostrando unas
constelaciones dibujadas, la plata encantada hacia que se moviera como si el tiempo estuviera
acelerado y los planetas giraran bastante rápido que no se captaban a simple vista. Su caballo se
paró en seco y el jinete casi se cae, cuando su hermosa capa plateada fue de repente fijada a un
árbol por una flecha.
Mark bajó su arco. “No veo nada”, dijo, pronunciando la mentira con cierta satisfacción. “Y nada
debería ser… — AHORA”.
“Muchacho, pagaras por esto”, dijo el jinete en el caballo.
Los caballos y los jinetes chillaron como pterodáctilos, rodeándolo, pero Mark Blackthorn del
Instituto de Los Ángeles se mantuvo firme.
“¡Corran!” gritó. “¡Lleguen a casa seguros! Díganle a la Clave que he salvado muchas vidas de
Cazadores de Sombras, que seré un Cazador de Sombras y seré condenado por eso, ¡que seré un
hada y los condenaré! Y díganle a mi familia que los amo, los amo demasiado, y nunca los olvidaré,
que un día volveré a casa”.
Simon e Isabelle corrieron.
***
George se abalanzó hacia Simon en el instante en el que él e Isabelle aparecieron en la Academia,
estrangulándolo un poco con los brazos. Beatriz e incluso Julie, para sorpresa de Simon, fueron
detrás de George, dándole un golpe en los brazos.
"Ow" dijo Simon.
"Estamos agradecidas de que sigas vivo" dijo Beatriz, golpeándolo de nuevo.
"¿Por qué deben de lastimarme con su amor?" preguntó Simon. "Ow."
Se separó de su agarre, un poco lastimado, en busca de otro rostro familiar. Sintió un poco de frío
y miedo.
"¿Marisol está bien?" preguntó.
Beatriz resopló. "Oh, ella está más que bien. Está esperando en la enfermería con Jon, porque
ustedes los mundanos no pueden ser sanados con runas y ella está haciendo que valga la pena. No
estoy segura de qué es lo que aterroriza más a Jon: el pensamiento de cuán frágiles son los
mundanos, o el hecho de que ella sigue amenazándolo con explicarle cómo funcionan las
máquinas de rayos X".
Simon estaba asombrado de que nada pudiera derribar a Marisol y a toda su maldad.
"Pensamos que tú podrías haber esto muerto" dijo Julie. "La corte de las hadas haría lo que fuera
para expresar su rencor contra los Cazadores de Sombras... Esas malvadas y traicioneras
serpientes. Te podrían haber hecho cualquier cosa".
"Y hubiera sido mi culpa" dijo George, con el rostro pálido. "Estabas tratando de detenerme".
"Hubiera sido culpa de las hadas" dijo Julie. "Pero fuiste descuidado. Tienes que recordar lo que
ellos son, menos humanos que los tiburones".
George asintió humildemente. Beatriz parecía como si estuviera completamente de acuerdo.
"¿Saben qué?" dijo Simon. "He tenido suficiente."
Todos lo miraron con incredulidad. Pero Isabelle lo miró y sonrió. Él pensó que finalmente
entendía el fuego que quemaba en Magnus, aquel que lo hacía seguir hablando aun cuando la
Clave no escuchara.
"Sé que ustedes piensan que siempre estoy criticando a los Nefilim" continuó Simon. "Sé que
ustedes creen que no pienso lo suficiente de las sagradas tradiciones del Ángel, y del hecho de que
están listos para sacrificar sus vidas, en cualquier momento, para salvar a los humanos. Si ustedes
piensan que no me importa, pues sí me importa. Significa mucho. Pero no tengo el lujo de ver las
cosas desde una sola perspectiva. Todos se dan cuenta cuando hablo mal de los Cazadores, pero
ninguno de ustedes está consciente de cómo hablan acerca de los Subterráneos. Yo fui un
Subterráneo. Hoy fui salvado por alguien a quien la Clave decidió condenar como Subterráneo, a
pesar de que él es tan valiente y leal como cualquier otro Cazador de Sombras. Parece que ustedes
quieren que acepte que los Nefilim son grandes y que nada necesita cambiar. Pero yo no aceptaré
nada de eso".
Simon respiró profundamente. Sintió como si la comodidad de la mañana hubiera desaparecido.
Pero quizá eso era lo mejor. Quizá todo era demasiado cómodo.
"No querría ser un Cazador si pensara que sería un Cazador como sus padres o sus abuelos. Y no
me agradaría tanto si pensara que se convertirían en uno como todos los Cazadores de antes de
ustedes. Quiero que todos nosotros seamos mejores. Aún no he pensado en cómo cambiar todo,
pero quiero que lo hagan. Y lamento si les molesta, pero me seguiré quejando."
"Después" dijo Isabelle. "Seguirá quejándose después porque tenemos que ir a una boda ahora
mismo."
Todos parecían ligeramente sorprendidos de que su reunión sentimental se hubiera convertido en
un discurso sobre los derechos de los Subterráneos. Simon pensó que Julie lo golpearía en la
cabeza o en el rostro, pero sólo le dio una palmada en la espalda.
"Bien" dijo ella. "Seguiremos escuchando tus fastidiosas quejas después. Por favor trata de hacerlo
rápido."
Se fue con Beatriz. Simon la siguió con la mirada, y se dio cuenta de que Isabelle también lo hizo,
con un poco de sospecha en su rostro.
Simon tuvo un momento de duda. George se refería a Beatriz cuando hablaron de que a una chica
le gustaba Simon, ¿verdad?
Seguramente no era Julie. No podía ser Julie. No, seguramente no. Simon estaba completamente
seguro de que lo estaba imaginando después de la rápida escapada de las hadas.
George se quedó atrás. "Realmente lo siento, Si" le dijo a Simon. "Perdí la cabeza. No, no estaba
listo para liderar un equipo. Pero lo estaré algún día. Voy a hacer lo que dijiste. Voy a ser un mejor
Cazador de Sombras, no tendrás que pagar por mis errores de nuevo."
"George" dijo Simon. "Está bien."
Ninguno de ellos era perfecto. Ninguno podría serlo.
El rostro siempre radiante de George parecía como si estuviera cubierto por una nube. "No voy a
fallar de nuevo."
"Confío en ti" dijo Simon y le sonrió hasta que George le sonrió también. "Porque eso es lo que
hacen los hermanos."
***
Al llegar a Idris, Simon se vio envuelto en el caos de una boda. El caos de una boda parecía ser
diferente a otros tipos de caos. Había, de hecho, muchas flores. Simon sostenía un ramo de lirios
mientras estaba de pie, con miedo de moverse en caso de que las flores se cayeran y él fuera
responsable de arruinar toda la boda.
Todo el mundo andaba corriendo, pero solamente había un grupo de niños y ningún adulto.
Simon sostuvo sus lirios y prestó atención a los Blackthorn.
Si no conociera a Mark Blackthorn, estaba muy seguro de que hubiera pensado que eran sólo un
grupo de niños.
Ahora, sin embargo, sabía que eran la familia de alguien: el deseo del corazón de alguien.
Helen, Julian, Livia, Tiberius, Drusilla, Octavian. Y Emma.
La delgada Helen, a quien Simon ya conocía. Ella estaba en una de las habitaciones en las que
estaba prohibido entrar, con ciertas cosas de boda misteriosas por hacer.
Julian era el siguiente más grande, el calmado centro de una bulliciosa multitud Blackthorn. Tenía
a un niño en sus brazos, que era un poco grande para que cargara pero aun así se sostenía
fuertemente a su cuello como un pulpo en aguas misteriosas. El chico debía ser Tavvy.
Todos los Blackthorns estaban vestidos para la boda, pero ya estaban un poco sucios, en esa
manera misteriosa en la que los niños lo hacían. Simon no estaba seguro cómo. Ellos eran, a
excepción de Tavvy, un poco grandes para estar jugando en la suciedad.
"Haré que Dru se limpie un poco" se ofreció Emma, quien era alta para tener casi catorce años,
con una corona de cabello rubio que la hacía resaltar entre todos los Blackthorn de cabello oscuro.
"No, no te preocupes" dijo Julian. "Sé que quieres pasar un poco de tiempo con Clary. Haz estado
hablando de ello como por, oh, quince mil años... Tómalo o déjalo."
Emma lo golpeó juguetonamente. Ella era más alta que él: Simon recordaba tener trece y ser más
bajo que las chicas. Todas las chicas excepto una, recordó de repente, la foto real de sus trece
años deslizándose sobre las falda, en donde la persona más importante en su vida había sido
borrada. Clary siempre había sido pequeña. No importaba qué tan pequeño o raro se sintiera
Simon, siempre se acercaba a ella y sentía como si fuera su derecho el protegerla.
Simon se preguntaba si Julian deseaba que Emma fuera tan pequeño como lo era él. Considerando
cómo miraba a Emma, no había nada que cambiaría en ella. Su arte y su Emma, había dicho Mark,
como si esos fueran los dos hechos esenciales sobre Julian. Su amor por la belleza y el deseo de
crearla, y su mejor amiga en todo el mundo. Ellos serían parabatai, de eso estaba seguro Simon.
Era bonito.
Emma se fue a buscar a Clary, con una última sonrisa para Julian.
Sólo que Mark había estado equivocado. El arte y Emma no era todo lo que ocupaba la mente de
Julian. Simon vio mientras sostenía a Tavvy y se acercaba a una niña de cara redonda y una nube
de cabello castaño.
"Perdí mi corona de flores y no puedo encontrarla" susurró la niña.
Julian le sonrió. "Eso es lo que ocurre cuando pierdes tus cosas, Dru."
"Pero si no uso una corona de flores como Livvy, Helen pensará que no me importa y que no la
quiero tanto como Livvy lo hace. Livvy aún tiene su corona de flores."
La otra chica en el grupo, más alta que Dru y que está en esa etapa en donde sus brazos y piernas
eran tan delgadas como un palo y tan largas a comparación del resto de su cuerpo. Estaba cerca
de un chico que tenía unos auriculares puestos en medio del caos de la boda, con unos ojos grises
como el invierno mirando hacia algún lugar distante y privado.
Livvy caminaría sobre brasas ardientes y serpientes por Ty, había dicho Mark. Simon recordó la
infinita ternura con la que Mark había dicho: Mi Ty.
"Helen te conoce mejor que eso" dijo Julian.
"Sí pero... " Drusilla le jaló la manga para que se inclinara y pudiera decirle en un susurro. "Ha
estado lejos por mucho tiempo. Quizá no recuerde... todo sobre mí."
Julian volteó hacia otro lado, así sus hermanos no podrían ver su expresión. Solamente Simon vio
el destello de dolor, y supo que no debió haberlo hecho, si no hubiera conocido a Mark
Blackthorn, si no hubiera estado prestando atención.
"Dru, Helen te conoce desde que naciste. Recuerda todo sobre ti."
"Pero en caso de que no lo haga" dijo Dru. "Muy pronto se irá de nuevo. Quiero que piense que
soy buena."
"Ella sabe que lo eres" le dijo Julian. "La mejor. Pero buscaremos tu corona, ¿de acuerdo?"
Los niños más pequeños no conocían a Helen de la manera en que Julian lo hacía, como un
hermano que estaba allí todo el tiempo. Ellos no podían confiar de alguien que estaba tan lejos.
No podían confiar en alguien que estaba tan lejos.
Julian era su padre, Simon pensó con el terror cayendo. No había nadie más. Incluso aunque los
Blackthorn, aun cuando habían querido estar ahí para ellos, desesperadamente él lo quería.
La Clave había arrancado una parte de la familia, y Simon no sabría los efectos que tendrían en un
futuro las heridas que la Clave había infligido sanaría.
Él pensó nuevamente, como si aún estuviera hablando con sus amigos en la Academia: Tenemos
que ser mejor que esto. Los cazadores de sombras son mejor que esto.
Tenemos que averiguar qué tipo de Cazadores de sombras queremos ser, y demostrarlo.
Tal vez Mark no conocía a Julian tan bien como pensaba. O tal vez el hermano pequeño de Mark,
sin elección, había cambiado silenciosa y profundamente. Ellos tuvieron que cambiar. Pero Julian
era tan joven.
“Hey” Simon dijo “¿Puedo ayudar?
Los dos hermanos en realidad no tenían mucho parecido, pero Julian se sonrojo y levanto la
barbilla de la misma manera que Mark tenía: como si no importara el que, era demasiado
orgulloso para admitir que sufría.
“No”, dijo, y le dio a Simon una cálida sonrisa brillante en realidad muy convincente. “Estoy bien,
puedo con esto.”
Parecía cierto, hasta que Julian Blackthorn se había ido fuera del alcance de Simon, y Simon noto
otra vez que Julian llevaba a un niño demasiado grande para llevarlo el, y con otro niño que se
aferraba a su camisa. Simon podía realmente ver lo mucho que había en esos hombros jóvenes y
delgados.
***
Simon no entendió totalmente las tradiciones de los cazadores de sombras. Había mucho en la ley
sobre con quien podían casarse y con quien no podían casarse: Si se llegan a casar con un
mundano quien no ascendió, se le despojarían de sus marcas y estaría fuera de los oídos de la
gente. Podían casarse con un subterráneo en una ceremonia mundana o subterránea, y no
estarían en el oído de todos, pero el mundo estaría avergonzado, algunas personas actuarían
como si su matrimonio no contara, y su terriblemente tradicional tía abuela nefilim Nerinda
comenzaría a referirse a ti como la vergüenza de la familia. Además, con la Paz Fría, estando
funcionando como lo hacía, cualquier cazador de sombras que quisiera casarse con una hada
estaba fuera de suerte.
Pero Helen Blackthorn era una cazadora de sombras, por su propia ley, no importa cuántas
personas pudieran despreciar o desconfiar de ella por su sangre de hadas. Los cazadores de
sombras en realidad no habían incorporado en su ley preciosa que los cazadores de sombras no
podían casarse con alguien del mismo sexo. Posiblemente esto era solo porque a nadie se le había
ocurrido, incluso como una opción de regresemos cuando. Así que Helen y Aline podrían estar
casadas, en una ceremonia llena de cazadores de sombras, a los ojos de ambas familias y a los del
mundo. Incluso si fueron exiliadas justo un momento después, ya tenían demasiado.
Era una boda de cazadores de sombras, le habían contado a Simon, que se vestía de oro y se
coloca la runa de matrimonio sobre el corazón y los brazos del otro. Había una tradición sobre
entregar a la novia, para las dos partes en matrimonio. La novia y el novio (o en este caso, la novia
y la novia) serían cada uno de elegir a la persona más importante de su familia para ellos, a veces
un padre, pero a veces una madre, o un parabatai o u hermano o amigo elegido, o sus propios
niños o un anciano que simbolizaba a toda la familia, y el elegido, entregaría a la novia o el novio a
su amada, y daría la bienvenida a la amada a su propia familia.
Esto no siempre era posible en las bodas de los cazadores de sombras, debido a que a veces su
familia entera y todos sus amigos habían sido comidos por demonios serpiente. Nunca se sabía
con los cazadores de sombras. Pero Simon pensó que era amable y hermoso que Jia Penhallow, el
Cónsul y el miembro más importante de la Clave, estaba de pie, en seguida, para dar a su hija Aline
a los escandalosos Blackthorn, y recibir a Helen en el seno de su familia. Aline tenía algunos
nervios el sugerirlo. Jia algunos nervios estando de acuerdo. Pero Simon suponía que la clave ya
había efectivamente exiliado a la hija de Jia: ¿Qué más podían hacer con ella? Y la mejor manera
de escupir cortésmente en un ojo como decir: Helen, la chica hada, escupieron sobre ella y se
despidió, está ahora tan bien como la hija del Cónsul.
¿De que esta hecho un cazador de sombras, si ellos tiran el corazón de un niño como la basura
dejada a un lado del camino? Julian era el que estaba de pie para entregar a Helen. Él estuvo de
pie en su ropa de oro inscrita, su hermana en su brazo, y sus ojos de mar en la luz del sol brillaban
como si fuera feliz como cualquier niño podría ser. Como si el no tuviera una sola preocupación del
mundo.
Helen y Aline fueron vestidas ambas con vestidos de oro, hilo de oro brillando como la luz de
estrellas en el cabello de Aline. Las dos estaban muy felices, sus rostros eclipsaron sus vestidos.
Ellas estuvieron al centro de la ceremonia, soles gemelos, y por un momento parecía que todo el
mundo giraba y giraba en ellos. Helen y Aline dibujaron las runas matrimoniales sobre sus
corazones con manos firmes. Cuando Aline dibujo la runa, la cabeza brillante de Helen estaba baja,
perfecta para un beso, hubo aplausos de todas partes a largo de todo el pasillo.
“Gracias por dejarnos venir”, susurro Helen después de la ceremonia terminada, abrazando a su
nueva suegra. Jia Penhallow doblo a su nuera en sus brazos y dijo, con una voz considerablemente
más fuerte que un susurro: “Lamento tener que enviarte lejos nuevamente”
Simon no le dijo a Julian Blackthorn sobre la reunión con Mark, más de lo que él le había dicho a
Mark sobre que Helen no estaba para cuidar de los niños Blackthorn. Esto pareció una crueldad
horrible, cargar otra carga sobre sus hombros ya cargados hasta el tope. Pareció mejor mentir, ya
que ñas hadas no podían.
 Pero cuando fue a felicitar a Helen y Aline, se acercó y beso a Helen en la mejilla, lo suficiente
para poder susurrarle: “Tu hermano Mark te envía su amor, y su felicidad por su amor.” Helen lo
miro fijamente, repentinas lágrimas en sus ojos, pero su sonrisa aún más radiante que antes.
Todo va a cambiar para los cazadores de sombras, pensó Simon. Para todos nosotros. Tiene que.
***
Simon tenía permiso especial para pasar la noche en Idris, así que él no tendría que irse temprano
de las celebraciones de la boda.
Habría un baile más tarde, pero, por ahora, la gente estaba parada, hablando en grupos. Helen y
Aline estaban sentadas en el suelo, en el centro de los Blackthorn, como dos flores doradas que
han florecido del suelo. Ty estaba descubriendo a Helen, con voz sería, como Julian y él se habían
preparado para la boda.
"Nos colocamos a través de cualquier potencial escenario que pudiera ocurrir" le dijo "Cómo si
estuviéramos en una escena del crimen, pero en reversa. Así que, yo sé exactamente qué hacer,
no importa qué pase".
“Eso debió haber sido mucho trabajo" Helen dijo. "Gracias Ty, en serio lo aprecio".
Ty estaba complacido. Dru, vistiendo su corona de flores resplandeciente de oreja a oreja, tiró de
la falda dotada de Helen para tener su atención.
Simon pensó que el raramente había visto algún grupo de personas que lucirán tan felices. Trató
de no pensar en lo que Mark habría dado por estar ahí
“¿Quieres ir a dar un paseo en el río conmigo y con Izzy?" Clary pregunto.
“¿Qué, no hay ningún Jace?"
"Oh, yo lo veo todo el tiempo" dijo Clary, con la comodidad de un amor confiado "No Cómo mi
mejor amigo"
Jace, quien estaba sentado hablando con Alec, Alec quien, una vez más, no le había dirigido ni una
sola palabra a Simon- hizo una seña obscena a Simon cuando este se fue con Isabelle y Clary,
tomados de los brazos.
Simon no estaba seguro de que Jace estuviera enojado. Jace lo había abrazado cuando lo vio, y
cada vez más Simon estaba comenzando a creer que él y Jace no habían tenido una relación en la
cual se hubieran abrazado antes, pero, aparentemente, ahora sí.
Simon, Isabelle y Clary fueron a caminar al río. El agua se veía como cristal negro bajo la luz de la
luna, y a la distancia, las torres contra demonios brillaban como columnas de la luz de luna misma.
Alicante era hermoso en el invierno, una ciudad de filigrana donde el hielo complementaba el
cristal. Simon anduvo un poco más despacio que las chicas, no se utiliza como ellos estaban a la
extrañeza y a la magia de esta ciudad, una ciudad que la mayor parte del mundo no sabía que
existía, el corazón brillante de una tierra secreta y oculta.
Simon estuvo acostumbrado a la Academia. El sin duda se acostumbraría a todo Idris a tiempo.
Tanto había cambiado, y Simon había cambiado también. Pero al final, el no perdió lo que era más
preciado para él. Él había sido devuelto al nombre de su corazón.
Isabelle y Clary miraron hacia atrás en dirección a él, andando tan cerca que la cascada de Isabelle
de pelo de cuervo era mezclado con la puesta de sol ardiente de risos de Clary. Simon rio y sabia
cuan afortunado él era, afortunado en comparación a Mark Blackthorn, que fue encerrado con
llave lejos de lo que más amaba, suerte en comparación con otros mil millones de personas que no
sabían que era lo que más amaban de todo.
“¿Vienes, Simon?” Isabelle lo llamo.
“Si”, Simon contesto, “Ya voy”
Tuvo la suerte de conocerlos, y la suerte de saber lo que eran para él, lo que él era para ellos,
amado, recordado, y no perdido.

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