9.4
“Siempre pensé que habría más tiempo” dijo Alec “Pensé que Max crecería, que
entrenaría con nosotros, y yo lo ayudaría a entrenar. Pensé que nos acompañaría en misiones y yo
cuidaría su espalda, del mismo modo que trato de cuidar las espaldas de Jace e Isabelle. Entonces
sabría que su aburrido hermano mayor era bueno para algo. Entonces sabría que podría contar
conmigo, sin importar lo que pasara. El debió poder contar conmigo”.
“Él pudo contar contigo,” dijo Magnus. “Yo lo sé. Él lo sabía. Nadie que te conozca podría
dudarlo”.
“Nunca supo que soy gay,” dijo Alec “O que te amo. Desearía que hubiese podido
conocerte”
“Desearía haber podido conocerlo,” dijo Magnus. “Pero él te conocía. Él te quería. Lo
sabes ¿Verdad?”
“Si, lo sé,” confirmó Alec “Es solo que…Siempre desee poder ser algo más para él”
“Tú siempre tratas de ser más, para todos los que amas” Magnus dijo “Tú no ves cómo
toda tu familia se dirige a ti, cómo ellos confían en ti. Yo confío en ti. Incluso Lily confía en ti por el
amor de Dios. Amas a las personas, amas tanto que quieres ser un ideal imposible para ellos. No te
das cuenta que eres más que suficiente.”
Alec se encogió de hombros, un poco sin saber que decir.
“Me preguntaste a que tenía miedo. Tengo miedo de no gustarle a él” Alec dijo “Estoy
asustado de defraudarlo. Pero quiero tratar de estar ahí para él. Lo quiero. ¿Tú no?”
“No lo esperaba” Magnus dijo “No esperaba que nada como esto viniera, para mí. Incluso
si a veces pensara como sería si tú y yo tuviéramos una familia, pensaba que no iba a ser en años.
Pero sí. Sí, quiero tratar también”
Alec sonrió, su sonrisa tan brillante que Magnus se dio cuenta cuan aliviado estaba, y se
dio cuenta muy tarde cuan preocupado estaba Alec de que Magnus dijera que no.
“Es rápido” Alec admitió “Yo pensé sobre tener una familia, pero supongo que siempre
pensé… bueno, supongo que nunca esperé nada como esto antes de casarnos”
“¿Qué?” Magnus dijo
Alec solo lo observó. Por mucho, las fuertes manos de arquero estaban colgando en la
cuna del bebé, pero Alec tenía la intención en Magnus, sus oscuros ojos azules más oscuros que
cualquier cosa en las sombras, una mirada de Alec era más importante que un beso de cualquiera.
Magnus vio a que se refería.
“Alec” dijo “Mi Alec. Tienes que saber que eso es imposible”
Alec lo miró sorprendido y horrorizado. Magnus comenzó a hablar, las palabras salían de
su boca cada vez más rápido, tratando de mostrarle a Alec.
“Los cazadores de sombras pueden casarse con subterráneos, en lo subterráneo o en
ceremonias mundanas. He visto que ha pasado. He visto otros cazadores despreciar esos
matrimonios como si no significaran nada y he visto algunos cazadores doblarse bajo la presión y
romper los votos que ellos hicieron. Sé que tú nunca te doblarías o los romperías. Sé que ese tipo
de matrimonio significaría mucho para ti también. Sé que cualquier promesa que me hagas, la
mantendrás. Pero yo estaba vivo antes de los Acuerdos. Yo me senté, comí y hablé con Cazadores
de Sombras sobre la paz entre nuestra gente, y después esos mismos Cazadores de Sombras
tiraron los platos en los que comí porque ellos creyeron que había contaminado
irremediablemente todo lo que había tocado. No tendré una ceremonia en la que cualquiera la
mire hacia abajo como algo menor. No quiero que tengas una ceremonia menor de la que
realmente te mereces para honrar tus votos a un Cazador de Sombras. Ya tuve suficiente de hacer
compromisos en nombre de tratar de hacer la paz. Quiero que la ley cambie. No me quiero casar
hasta que podamos casarnos de dorado”
Alec estaba callado, con su cabeza inclinada.
“¿Entendiste?” Magnus preguntó, sintiéndose casi desesperado “No es que no quiera, no
es que no te ame”
“Entiendo” dijo Alec. Tomó un respiro profundo y levanto la mirada.
“Cambiar la ley puede tomar un tiempo”, dijo él simplemente.
“Puede ser” dijo Magnus.
Estuvieron ambos callados por un rato.
“¿Puedo decirte algo?” preguntó Magnus “Nadie quiso que me casara con ellos antes”
Él tuvo otros amantes, pero ninguno de ellos lo pidió, y él sabía, percibía fríamente, con un
sentimiento profundo, que sería inútil, así que no les preguntó. Si era porque no tenían el
sentimiento de prometerse hasta la muerte, ya que ellos harían su parte cuando Magnus no
muriera, porque ellos tomaban a Magnus a la ligera o pensaron, que ya que Magnus era inmortal,
que Magnus los tomaba a la ligera. Él nunca supo el por qué no quisieron casarse con él, pero aquí
estaba: ellos eran amantes dispuestos a morir con él, pero ninguno estaba dispuesto a jurar vivir
con él cada día por el tiempo en el que ambos estuvieran vivos.
Nadie hasta este Cazador de Sombras.
“Nunca le he preguntado a alguien que se case conmigo antes” dijo Alec “Entonces eso es
un no, ¿cierto?”
Él se rió en cuanto preguntó, una risa suave, desgastada pero feliz. Alec siempre trataba de
dar a aquellos que amaba un camino o una puerta abierta; él trataba de dar a aquellos que amaba
todo lo que ellos quieran. Se sentaron ahí, juntos contra la cuna del bebé.
Magnus levantó su mano, y Alec la cogió en el aire, sus dedos entrelazados. Los anillos de
Magnus se iluminaban y las cicatrices de Alec brillaban con la luz de la luna. Ambos celebrándolo.
“Es un sí, algún día.” dijo Magnus “Por ti Alec, es siempre sí."
* * *
Después de clases el siguiente día Simon se sentó en su húmeda habitación, se resistió a la
más irresistible tentación de ir a encontrar a Isabelle, y demostrar su coraje.
Él voló por las escaleras y golpeó la puerta del cuarto de Alec y Magnus.
Magnus abrió la puerta. Estaba usando un jeans, una raída y suelta camiseta sosteniendo
al bebé, lucía muy cansado.
“¿Cómo sabías que se acaba de despertar de una siesta?” Magnus preguntó tan pronto
abrió la puerta.
“Uh, no lo sabía” dijo Simon.
Magnus le guiñó un ojo, en la forma lenta que las personas cansadas hacen, como si
tuvieran que pensar profundamente en guiñar. “Oh, mis disculpas” él dijo “Pensé que eras
Maryse”
“¿La madre de Isabelle está aquí?” Simon exclamó
“Shhhhh” dijo Magnus “Ella podría escucharte”
Él bebé se estaba quejando, no como un llanto, sino como un pequeño tractor infeliz. Se
limpió la cara húmeda contra el hombro de Magnus.
“Lamento mucho interrumpir” dijo Simon. “Me preguntaba si podía tener unas palabras a
solas con Alec”
“Alec está durmiendo” dijo Magnus definitivamente, y empezó a cerrar la puerta.
La voz de Alec sonó antes que la puerta estuviera casi cerrada. Sonó como si estuviera a
mitad de un bostezo. “No, no lo estoy. Estoy despierto. Puedo hablar con Simon” apareció en el
pasillo abriendo la puerta de nuevo. “Sal y toma una larga caminata. Toma aire fresco. Te esperaré
despierto”
“Me siento genial” dijo Magnus. “No necesito dormir. O caminar. Me siento genial”
El bebé movió sus gordas manitas en la dirección de Alec, el gesto perdido y
descoordinado pero sin equivocaciones. Alec lo vio sobresaltado pero sonriendo, de repente, con
una linda sonrisa inesperada, buscó tomar al bebé en sus brazos. Tan pronto lo hizo, el bebé dejó
de quejarse.
Magnus agitó su dedo en la cara del bebé “Encuentro insultante tu actitud” le dijo. Besó a
Alec brevemente “No tardaré mucho”.
“Toma el tiempo que necesites” dijo Alec. “Tengo el presentimiento que mis padres
vendrán a ayudar muy pronto”
Magnus se fue, Alec se alejó de la puerta, se detuvo en la ventana con el bebé.
“Entonces” dijo Alec. Su camisa estaba arrugada, claramente estaba dormido, estaba
rebotando al bebé. Simon se sentía mal de haberlo molestado. “¿De qué querías hablarme?”
“Lamento mucho de nuevo lo del otro día” Simon le dijo.
Luego se preguntó si era terrible hacer referencia sobre sexo frente al bebé de Alec. Tal
vez Simon estaba simplemente condenado a ofender a Alec mortalmente, una y otra vez. Por
siempre.
“Está bien” dijo Alec. “Una vez entré en lo de Isabelle y tú, supongo que fue un giro de
juego limpio” frunció el ceño “Aunque ustedes dos estaban en mi cuarto en ese instante, así que
en realidad creo que aún me debes una”
Simon se alarmó “¿Entraste cuando estábamos Isabelle y yo? Pero nosotros no…. Digo, no
lo hicimos… ¿lo hicimos?”
Sería lo normal en la vida de Simon, pensó. De todas las cosas en el mundo, él olvidó eso.
Alec lucía molesto por tener esta discusión, pero Simon lo arregló con una mirada
suplicante y aparentemente Alec se apiadó de lo patético que se veía Simon.
“No lo sé” dijo Alec de último. “Estaban en el proceso de quitarse la ropa, como yo
recuerdo. Y trato de no recordar. Y parecían estar en un atractivo juego de rol”
“oh. Whoa. ¿Cómo un juego de rol avanzado? ¿Con disfraces? ¿Eran profesionales? ¿Qué
es lo que Isabelle estaba esperando de eso exactamente?”
“No voy a discutir esto” dijo Alec.
“Pero si pudieras darme una pequeña pista….”
“Fuera de aquí Simon” dijo Alec.
Simon se sobresaltó y se obligó a retroceder por el pánico del juego de rol, y se
recompuso. Esas eran más palabras de las que había intercambiado con Alec en años. Pensó que
Alec le había ordenado que saliera del cuarto, entonces Simon tuvo que admitir que esto no
estaba saliendo particularmente bien.
“Lo siento” dijo Simon “Me refiero, a que lo siento por las preguntas inapropiadas. Y lo
siento por entrar en lo tuyo, er, ayer en la mañana. Lo siento por todo. Lo siento por lo que sea
que haya pasado entre nosotros. Por lo que sea que estés molesto. Realmente no recuerdo, pero
si recuerdo cómo eres cuando te enojas, y no quiero cosas como esas entre nosotros. Recuerdo
que no te agrada Clary”
Alec vio a Simon como si estuviera loco.
“Me agrada Clary. Clary es una de mis mejores amigas”
“Oh” dijo Simon “Pensé, recordaba…. Tuve que haber estado equivocado.”
Alec tomó un respiro profundo y admitió “No, no estabas equivocado. Clary no me
agradaba al principio. Fui severo con ella una vez. La acorralé contra una pared. Se golpeó la
cabeza. Yo estaba entrenando como guerrero y ella no tenía ningún entreno en ese entonces. Soy
dos veces su tamaño”
Simon había venido para hacer las paces con Alec, entonces él no estaba preparado para la
fuerte urgencia de darle un puñetazo. No podía hacerlo. Alec estaba sosteniendo un bebé. Todo lo
que podía hacer era verlo en un furioso silencio, a la idea de que alguien tocara a su mejor amiga.
“No es una excusa” Alec siguió “Pero tenía miedo. Ella sabía sobre mí siendo gay, y me dijo
que sabía. Ella no me iba a decir nada que yo no realmente supiera, pero tenía miedo de ella
porque no la conocía. No era mi amiga entonces. Ella solo era una mundana invadiendo mi familia,
y yo sabía sobre Cazadores de Sombras, era amigo de Cazadores de Sombras, quienes si lo
hubieran adivinado ellos hubieran corrido a decirles a mis padres para que me hicieran entrar en
razón. Ellos le hubieran dicho a todos. Ellos hubieran pensado que estaban haciendo lo correcto”
“No hubiera sido lo correcto” dijo Simon aún furioso pero temblando. “Clary nunca haría
eso. Ella nunca me dijo siquiera”
“No la conocía entonces” Alec dijo. “Tienes razón, ella nunca le hubiera dicho a nadie
sobre eso. Ella tenía lo correcto para decir cuando yo fui severo con ella. Jace me hubiera dado un
puñetazo en el rostro si se hubiera enterado. Estaba aterrado que ella le pudiera decir a Jace que
era gay, porque no estaba listo para que Jace conociera eso sobre mí. Pero tienes razón. Ella nunca
lo haría y nunca lo hizo” vio a través de la ventana, dando palmaditas en la espalda del bebé. “Me
agrada Clary” dijo simplemente “Ella siempre trató de hacer lo correcto, y nunca dejó que nadie le
dijera que era lo correcto. Le recordó a mi Parabatai que quería vivir. Ocasionalmente me gustaría
que tomara menos riesgos locos pero si odiara a la gente temeraria y loca, odiaría a…”
“Dejame adivinar” dijo Simon “Su nombre rima con Herringfail (arenque fallido)”
Alec se rió y Simon se felicitó mentalmente.
“Entonces te agrada Clary” dijo Simon “Soy el único que no te agrada. ¿Qué hice? Sé que
tienes mucho en tu plato, pero si solo pudieras decirme que hice así puedo disculparme por eso y
así tal vez podamos estar bien, realmente lo apreciaría”
Alec lo miró, luego se giró y caminó hacia una de las sillas en el ático. Allí habían dos sillas
de madera desvencijadas, ambos con alegres cojines con pavo reales bordados en ellos, y luego
estaba un sofá. El sofá estaba un poco inclinado. Alec tomó una de las sillas y Simon decidió no
tomar el riesgo con el sofá así que tomó la otra.
Alec puso al bebe en su rodilla, un brazo cuidadosamente alrededor de su pequeño cuerpo
regordete. Con su mano libre jugó con las manitas del bebé, tocándolas con las puntas de sus
dedos, como si le estuviera enseñando al bebé el juego del Patty-cake. Él claramente se estaba
preparando para una confesión.
Simon tomó un respiro profundo, preparándose para lo que sea que pasara. Él sabía que
debía ser realmente malo. Debía estar preparado.
“¿Qué hiciste?” Alec preguntó “Salvaste la vida de Magnus”
Simon se veía completamente perdido. Una disculpa lucía inapropiada.
“Magnus fue secuestrado, y fui a las dimensiones del infierno para salvarlo. Ese era todo
mi plan. Todo lo que quería hacer era rescatarlo. En el camino, Isabelle fue herida gravemente.
Toda mi vida, siempre quise proteger a la gente que amo, para asegurarme que estuvieran a salvo.
Debía haber sido capaz de hacerlo. Pero no pude. No era capaz de ayudarlos a ninguno de ellos. Tú
lo hiciste. Salvaste la vida de Isabelle. Cuando el papá de Magnus trató de tenerlo y no había nada
que yo pudiera hacer al respecto, nada de nada, tú te paraste allí. Te tenía infravalorado, en el
pasado, y tú hiciste todo lo que yo quería hacer, y luego te fuiste. Isabelle estaba en la ruina. Clary
estaba peor. Jace estaba tan molesto. Magnus se sentía culpable. Todos estaban tan heridos, y yo
quería ayudarlos, y tu regresaste pero no recordabas nada de lo que hiciste. No soy realmente
bueno con los extraños, y tú eras un extraño realmente complicado. No pude hablarte. No es que
hayas hecho algo malo. Era que no había nada que pudiera hacer incluso entre nosotros. Te debo
más de lo que te puedo pagar jamás, y no sabía cómo agradecerte. No hubiera significado nada. Tu
ni siquiera recordabas”
“Oh” dijo Simon “Wow”
Era raro pensar que extraños pensaran en Simon como un héroe. Era más raro tener a Alec
Lightwood, quien él pensaba que ni siquiera le agradaba, hablara sobre él como si fuera un héroe.
“Entonces no me odias ni odias a Clary. No odias a nadie”
“Odio a las personas que me obligan a hablar sobre mis sentimientos” dijo Alec.
Simon lo miró por un momento, una disculpa en sus labios, pero no la dijo. En su lugar
sonrió, y Alec sonrió tímidamente de vuelta.
“Lo estuve haciendo mucho desde que llegué a la Academia”
“Me imagino” dijo Simon
Él no estaba seguro de lo que pasaría con el bebé que Alec y Magnus estaban cuidando,
pero por todo lo que Isabelle había dicho, ella estaba segura que iban a quedárselo. Eso debería
requerir una conversación.
“Me gustaría” Alec dijo “no hablar sobre sentimientos por lo menos un año. También
dormir por un año. ¿Los bebes duermen alguna vez?
“Solía ser niñero a veces” dijo Simon “A lo que recuerdo los bebés duermen mucho, pero
cuando menos lo esperas. Bebes: Más como la inquisición española de lo que piensas”
Alec asintió, parecía confundido. Simon hizo una anotación mental de que era su deber
ahora, como amigo establecido de Alec, de introducir a Alec a Monty Phyton tan pronto como sea
posible. El bebé chilló de alegría como si estuviera complacido con la comparación.
“Hey” dijo Alec “Lamento hacerte creer que estaba enojado contigo, solo porque no sabía
que decir”
“Bueno” dijo Simon “Así es la cosa, fui ayudado a lo largo de mi asunción”
Alec paró de jugar Patty-cake con el bebe. Él se quedó quieto.
“¿A qué te refieres?”
“No me hablaste mucho, y estaba un poco preocupado sobre ello” explicó Simon
“Entonces le pregunté a mi amigo, entre chicos, si tenías un problema conmigo. Le pregunté a mi
buen amigo Jace”
Hubo una pausa en lo que Alec absorbía esto “Lo hiciste”
“Y Jace” dijo Simon “Jace me dijo que era algo grande y oscuro entre nosotros. Me dijo
que no era su deber hablar sobre ello.”
El bebé vio a Simon, luego de nuevo a Alec. Su pequeña cara se veía pensativa, como si
quisiera agitar su cabeza y decir: ese Jace, ¿qué hará luego?
“Dejame esto a mi” dijo Alec calmadamente “Él es mi parabatai y tenemos un vínculo
sagrado y todo, pero ahora fue demasiado lejos”
“Eso está genial” dijo Simon “Por favor que sea exactamente una venganza horrible por los
dos, porque estoy seguro que me podría ganar en una batalla”
Alec asintió, admitiendo este hecho. Simon no podía creer que estaba tan preocupado
sobre Alec Lightwood. Alec era genial.
“Bueno” Alec dijo “Como dije…. Te debo”
Simon agitó una mano. “Nah. Llamémoslo empate”
* * *
Magnus estaba tan cansado, se escabulló al comedor de la Academia de Cazadores de
Sombras y pensó en comer algo.
Luego el realmente vio la comida y volvió a sus cabales.
No era hora de cena, pero habían unos cuantos estudiantes reunidos, incluso Magnus
pensó en no anticiparse si ellos se apresuraban por una porción de lasaña. Magnus vio a Julie y a
sus amigos en una mesa. Julie vio a Magnus de pies a cabeza profundizando en su cabello y la
camiseta de Alec, y Magnus leyó profundas desilusiones en su rostro.
Entonces el sueño de una joven chica murió. Magnus lo admitió, después de noches sin
dormir y usando camisetas de Alec porque Isabelle destruyó severamente las suyas y el bebé
esucio varias más. Admitió no ser tan glamoroso como solía serlo.
Probablemente era bueno para Julie enfrentar a la realidad, pensó Magnus que estaba
determinado a, hasta cierto punto, tomar una ducha, vestir una mejor camiseta y deslumbrar al
bebé con su resplandor.
Magnus había visitado a Ragnor en la Academia, y sabía cómo funcionaba la comida.
Entrecerró los ojos tratando de averiguar cuál era la mesa de los populares y cual de la escoria, los
humanos que aspiraban a ser Nephilims lo suficientemente bien cuando asciendan. Magnus
siempre pensó que la escoria mostraba mucha auto restricción por no revelarse contra la
arrogancia de los Cazadores Sombras, quemando la Academia y huyendo en la noche.
Era posible que la Clave tuviera razón cuando llamó a Magnus un insurgente
No pudo diferenciar, sin embargo, qué mesas pertenecían a quien. Era muy claro años
atrás, pero estaba en lo cierto que la rubia y la morena que Simon conocía era Nephilims, y casi
seguro que el hermoso idiota que quería conservar a un bebé con Simon con un cajón de
calcetines no lo era.
La atención de Magnus fue atraída por un sonido de una gutural e imperiosa voz
proveniente de una latina que lucía de unos quince. Ella era mundana, supo Magnus con una
mirada. Algo más que él podía decir con una mirada: en un par de años, sin importar si era
Ascendida o no, ella sería un santo terror.
“Jon” estaba diciendo al chico que estaba sentado frente a ella “¡Estoy tan adolorida por
golpearme el pie! Necesito una aspirina”
“¿Qué es una aspirina?” preguntó el chico, entrando en pánico.
Él obviamente era un Nephilim, completo y completo y completo. Magnus lo podía decir
sin ver sus runas. De hecho, estaba preparado para decir que el chico era un Cartwright. Magnus
había conocido muchos Cartwright a través de los siglos. Todos los Cartwright tenían un penoso
cuello grueso.
“Lo compras en una farmacia” dijo la chica. “No, no me digas, no sabes que es una
farmacia tampoco. ¿Alguna vez dejaste Idris en toda tu vida?”
“¡Sí!” dijo Jon, posible Cartwright. “En muchas misiones para cazar demonios. ¡Y una vez
mamá y papá me llevaron a la playa en Francia!”
“Sorprendente” dijo la chica “Me refiero. A que voy a explicarte toda la medicina
moderna”
“Por favor no hagas eso Marisol” dijo Jon “No me siento bien después de que explicaste la
apendectomía. Ni siquiera pude comer”
Marisol hizo una mueca a su plato. “Si lo que dices es cierto, te hice un gran favor”
“Me gusta comer” dijo Jon
“Claro” dijo Marisol. “Así que no te explico medicina moderna, y de repente me ocurre
una emergencia médica. Podría ser resuelto con una pequeña aplicación de primeros auxilios,
pero no sabes eso, y entonces muero. Muero a tus pies, ¿eso es lo que quieres Jon?”
“No” dijo Jon “¿Que son primeros auxilios? Hay…. ¿Segundos auxilios?”
“No puedo creer que me dejaras morir cuando mi muerte pudo haber sido evitada tan
fácilmente, si tan solo hubieras escuchado” Marisol dijo sin piedad
“Está bien, ¡Está bien! Escucho”
“Genial, consígueme algo de jugo, porque estaré hablando por un rato. Aún estoy dolida
que hayas considerado dejarme morir”
Agregó Marisol mientras Jon se levantaba y se dirigía hacia el lado de la habitación donde
se encontraba la no apetecible comida y las bebidas potencialmente venenosas. “¡Creí que los
Cazadores de Sombras estaban obligados a proteger a los Mundanos!” Gritó Marisol detrás de él.
“¡No jugo de naranja! ¡Quiero jugo de manzana!”
“¿Creerías,” dijo Catarina, apareciendo detrás de Magnus “que el chico Cartwright era el
mayor bravucón de la Academia?”
“Parece que conoció a una bravucona mayor,” Murmuro Magnus.
Se felicitó a si mismo por adivinar lo de Cartwright. Era difícil estar seguro, con familias
Cazadores de Sombras. Ciertos rasgos parecían correr en las líneas familiares, consanguíneas como
lo eran, pero siempre ha habido excepciones.
Por ejemplo, Magnus siempre encontró a los Lightwood algo olvidables. Algunos le
gustaron—Anna Lightwood y su fila de señoritas con el corazón roto, Christopher Lightwood y sus
explosiones, y ahora Isabelle—pero nunca hubo un Lightwood que tocara su corazón, como otros
Cazadores habían hecho: Will Herondale o Henry Branwell o Clary Fray.
Hasta el Lightwood que fue inolvidable; hasta el Lightwood que no solo tocó, si no que
tomó su corazón.
“¿Por qué te sonríes?” Preguntó Catarina, su voz sospechosa.
“Estaba pensando que la vida está llena de sorpresas,” dijo Magnus. “¿Qué pasó con esta
Academia?”
La niña mundana no podía molestar al chico Cartwright a menos que al chico le importara
lo que le pudiera pasar— a menos que la viera como una persona, y no la rechazara de la forma
que Magnus había visto a incontables Nephilim rechazar a mundanos, y a submundos, también.
Catarina dudó. “Ven con migo,” dijo. “Hay algo que quiero mostrarte.”
Tomó su mano y lo llevó fuera de la cafetería de la academia, sus dedos azules
entrelazados con sus manos anilladas. Magnus pensó en el bebé y sonrió otra vez. Siempre pensó
que el azul era el color más hermoso.
“Estuve durmiendo en la vieja habitación de Ragnor,” dijo Catarina.
Mencionó a su viejo amigo enérgica y prácticamente, sin ningún atisbo de sentimiento.
Magnus tomó su mano un poco más fuerte mientras ambos subían dos tramos de escaleras y
caminaban a través de corredores de piedra. Las paredes vestían tapices reflejando varias acciones
de Cazadores de Sombras. Varios de los tapices estaban agujereados, incluyendo uno que había
dejado al Ángel sin cabeza. Magnus temió que ratones sacrilégicos habían tomado los tapices.
Catarina abrió una alta puerta de madera de roble y lo guió dentro de una habitación de
piedra donde, en las paredes, habían numerosas fotos que habrán sido de Ragnor: el dibujo de un
mono, un paisaje marino con un barco pirata. La cama de roble estaba vestida con las sabanas de
hospital de Catarina, pero las cortinas, comidas por las polillas, eran de terciopelo verde, y había
una incrustación de cuero sobre un escritorio colocado debajo de la única ventana de la
habitación.
Sobre él había una moneda, un círculo de cobre oscurecido con el tiempo, y dos hojas de
papel amarillentas, con los bordes doblados.
“Estaba investigando los papeles en el escritorio de Ragnor cuando encontré esta carta”
Dijo Catarina “Era la única cosa personal en la habitación. Pensé que te gustaría leerla.”
“Si, me gustaría,” dijo Magnus tomando la carta.
Magnus abrió la carta y miró la letra negra y puntiaguda que atacaba el papel amarillo,
como si el escritor hubiera estado irritado con el papel. Sintió como si estuviera escuchando la voz
en su cabeza, aunque haya sido silenciada para siempre
Para Ragnor Fell, preeminente educador en la Academia de Cazadores de Sombras, y
antiguo Gran Brujo de Londres:
Lo lamento, pero no estoy sorprendido al escuchar que la última camada de Cazadores de
Sombras son tan poco prometedores como la última. Los Nephilim, ¿faltos de imaginación y
curiosidad intelectual?
Me asombra.
Incluyo una moneda grabada con una guirnalda, un símbolo de educación en el mundo
antiguo. Me dijeron que un hada la hechizó con buena suerte, y necesitarás suerte reformando a
los Cazadores de Sombras.
Me sorprende tu dedicación y paciencia con tu trabajo, y tu optimismo continuo de que tus
alumnos pueden ser enseñados. Desearía poder tener tu brillante visión respecto a la vida, pero
desafortunadamente no puedo evitar mirar al mundo a mi alrededor y notar que estamos
rodeados de idiotas. Si estuviera enseñando a niños Nephilim imagino que me vería forzado a
hablarles bruscamente y ocasionalmente me sentiría forzado a vaciarlos de su sangre.
(A cualquier Nephilim leyendo ilegalmente las cartas del Sr. Fell e invadiendo su privacidad:
estoy, naturalmente, bromeando. Tengo una personalidad muy divertida)
Me preguntas como está la vida en Nueva York y yo te respondo lo usual: apestosa,
concurrida, y habitada casi enteramente por maniacos. Casi me atropellan un grupo de brujos y
hombres lobo en Bowery Street. Un brujo en particular estaba al frente, sacudiendo una boa de
plumas brillante sobre su cabeza, estoy tan avergonzado de conocerlo. A veces pretendo que no lo
hago frente a otros submundos. Espero que me crean.
La principal razón por la que te escribo, claro, es para que continuemos tus clases de
español. Incluyo una nueva lista de palabras de vocabulario, y te aseguro que estás haciendo un
buen trabajo. Si cometes la terrible decisión de acompañar a un cierto brujo mal vestido que
conocemos a Perú otra vez, esta vez estarás preparado.
Te Saluda atentamente,
Raphael Santiago.
“Ragnor no podría haber sabido que la Academia iba a cerrar después de que el Círculo de
Valentine atacara la Clave” Dijo Catarina. “Conservó la carta para aprender español, y nunca pudo
regresar por ella. Según la carta, parece que se escribían frecuentemente. Ragnor habrá quemado
las otras, ya que contenían comentarios que habrían puesto a Raphael Santiago en problemas. Sé
que Ragnor le tenía cariño a ese mal hablado vampiro.” Inclinó su mejilla sobre el hombro de
Magnus. “Sé que tú también.”
Magnus cerró los ojos por un momento y recordó a Raphael, a quien una vez le había
hecho un favor; Raphael, quien había muerto por él. Lo había conocido cuando recién lo habían
convertido, un niño insolente con una voluntad de acero, y lo conoció a través de los años
mientras Raphael lideraba un clan de vampiros en todo menos en nombre.
Magnus nunca conoció a Ragnor cuando era joven. Ragnor había sido mayor que Magnus,
y en el momento en que Magnus lo conoció, se había convertido bastante irritable. Ragnor había
echado a niños de su jardín mucho antes de que los jardines fueran inventados. Siempre había
sido generoso con Magnus, dispuesto a participar en cualquiera de sus aventuras, siempre y
cuando pudiera quejarse constantemente mientras lo hacían.
Aún así, a pesar de la visión oscura de Ragnor sobre la vida en general y en particular, los
Cazadores de Sombras, fue el que vino a Idris para enseñar en la Academia. Incluso después de
que la Academia cerró, se quedó en su pequeña casa fuera de la ciudad de cristal y trató de
enseñar a los Nephilim que estuvieran dispuestos a aprender. Siempre tuvo esperanza, aunque se
negara a admitirlo.
Ragnor y Raphael. Se suponía que ambos debían ser inmortales. Magnus pensó que
vivirían para siempre, como él, a través de los siglos, que siempre habría otra reunión y otra
oportunidad. Pero se habían ido, y los mortales que Magnus amaba continuaban viviendo. Es una
lección, pensó Magnus, ama mientras puedas, ama lo que es frágil y hermoso y en peligro. Nadie
tiene un “para siempre” asegurado.
Ragnor y Magnus no fueron a Perú otra vez, y ahora nunca lo harían. Por supuesto, a
Magnus le habían prohibido la entrada a Perú, así que no podría ir de todas formas.
“Viniste a la Academia por Ragnor,” Dijo Magnus a Catarina. “Por los sueños de Ragnor,
para ver si podías enseñar a los Cazadores de Sombras a cambiar. Parece un lugar muy diferente
esta vez. ¿Crees que tuviste éxito?”
“Nunca creí que lo tendría,” dijo Catarina. “Siempre fue el sueño de Ragnor. Lo hice por él,
no por los Cazadores. Siempre creí que Ragnor enseñando era tonto. No puedes enseñar algo que
las personas no quieren aprender.”
“¿Qué te cambió?”
“Nada me cambió,” dijo Catarina. “Esta vez, sí querían aprender. No podría haber hecho
esto sola.”
“¿Quién te ayudó?” preguntó Magnus.
Catarina sonrió. “Nuestro antiguo vampiro, Simon Lewis. Es un chico dulce. Pudo haber
sido privilegiado por ser un héroe de la guerra, pero se declaró a sí mismo un miembro de los
mundanos, y siguió hablando incluso cuando no ganaba nada. Traté de ayudarlo, pero eso era
todo lo que podía hacer, solo podía desear que fuera suficiente. Uno por uno, los estudiantes lo
siguieron y comenzaron a abandonar las costumbres de los Nephilim, como un grupo de dominós
rebeldes. George Lovelace se mudó al dormitorio de los Mundanos con Simon. Beatriz Velez
Mendoza y Julie Beauvale se sientan con ellos en las comidas. Marisol Rojas Garza y Sunil
Sadasivan comenzaron a pelearse con los privilegiados a toda hora. Las dos corrientes se
convirtieron en un grupo, un equipo—incluso Jonathan Cartwright. No fue todo Simon. Estos son
niños que saben que los Cazadores de Sombras pelearon codo a codo con los Submundos cuando
Valentine atacó Alicante. Estos son niños que vieron a la Decana Penhallow recibiéndolos en la
Academia. Son niños para un mundo cambiante. Pero creo que necesitaban a Simón aquí, como
un catalizador.”
“Y estás aquí, para ser su maestra,” dijo Magnus. “¿Crees que encontraste tu nueva
vocación con la enseñanza?”
Miró hacia ella, delgada y azul en la habitación de piedra verde de su viejo amigo. Puso
una cara terrible.
“Diablos, no,” dijo Catarina Loss. “La única cosa peor que la comida son los adolescentes
irritantes. Veré a Simon ascender a salvo y después, de regreso al hospital, donde hay problemas
más fáciles por resolver, como la gangrena. Ragnor se habrá vuelto loco.”
Magnus levantó la mano de Catarina, que aún sostenía, hacia sus labios. “Ragnor habría
estado orgulloso.”
“Oh, basta,” dijo Catarina, empujándolo. “Estás tan cursi desde que te enamoraste. Y
ahora estarás peor, porque tienes un bebé. Recuerdo como era. Son tan pequeños, y pones tanta
esperanza en ellos.”
Magnus la miró, sobresaltado. Casi nunca mencionaba al niño que ella crió, el hijo de
Tobias Herondale. En parte porque no era seguro: No era un secreto que los Nephilim debieran
saber, no un pecado que perdonarían. Por otra parte, Magnus siempre sospechó, que Catarina
nunca hablaba de él porque era demasiado doloroso.
Catarina atisbó su mirada. “Le conté a Simon sobre él,” dijo. “Mi niño.”
“De verdad confías en Simon,” dijo Magnus lentamente.
“¿Sabes?” dijo Catarina. “De verdad lo hago. Aquí, tómalas. Quiero que las tengas. Ya
terminé con ellas.”
Tomó la vieja moneda del escritorio y se la dio a Magnus, en la mano que sostenía la carta
de Raphael a Ragnor. Magnus miró la moneda y la carta. “¿Estas segura?”
“Lo estoy,” dijo Catarina. “Leí la carta bastante durante mi primer año en la academia,
para recordarme el por qué estaba aquí y lo que Ragnor hubiera querido. Ya honré a mi amigo. Ya
casi complete mi tarea. Tómalas.”
Magnus guardó la carta y el amuleto de buena suerte, enviados de un amigo muerto a
otro.
Él y Catarina salieron de la habitación juntos. Catarina dijo que iría a cenar, lo que era
bastante valiente, pensó Magnus.
“¿No puedes hacer algo más seguro, como saltar en bungee?” preguntó, pero ella insistió.
Él le dio un beso en la mejilla. “Ven al ático más tarde. Los Lightwoods estarán ahí, así que
necesitaré protección. Tendremos una fiesta.”
Se dio vuelta y la dejó, no queriendo entrar al salón y soportar esa lasaña otra vez.
Subiendo las escaleras, se encontró con Simon.
Magnus lo miró consideradamente. Simon parecía alarmado.
“Ven con migo, Simon Lewis,” Magnus comandó. “Tengamos una charla.”
entrenaría con nosotros, y yo lo ayudaría a entrenar. Pensé que nos acompañaría en misiones y yo
cuidaría su espalda, del mismo modo que trato de cuidar las espaldas de Jace e Isabelle. Entonces
sabría que su aburrido hermano mayor era bueno para algo. Entonces sabría que podría contar
conmigo, sin importar lo que pasara. El debió poder contar conmigo”.
“Él pudo contar contigo,” dijo Magnus. “Yo lo sé. Él lo sabía. Nadie que te conozca podría
dudarlo”.
“Nunca supo que soy gay,” dijo Alec “O que te amo. Desearía que hubiese podido
conocerte”
“Desearía haber podido conocerlo,” dijo Magnus. “Pero él te conocía. Él te quería. Lo
sabes ¿Verdad?”
“Si, lo sé,” confirmó Alec “Es solo que…Siempre desee poder ser algo más para él”
“Tú siempre tratas de ser más, para todos los que amas” Magnus dijo “Tú no ves cómo
toda tu familia se dirige a ti, cómo ellos confían en ti. Yo confío en ti. Incluso Lily confía en ti por el
amor de Dios. Amas a las personas, amas tanto que quieres ser un ideal imposible para ellos. No te
das cuenta que eres más que suficiente.”
Alec se encogió de hombros, un poco sin saber que decir.
“Me preguntaste a que tenía miedo. Tengo miedo de no gustarle a él” Alec dijo “Estoy
asustado de defraudarlo. Pero quiero tratar de estar ahí para él. Lo quiero. ¿Tú no?”
“No lo esperaba” Magnus dijo “No esperaba que nada como esto viniera, para mí. Incluso
si a veces pensara como sería si tú y yo tuviéramos una familia, pensaba que no iba a ser en años.
Pero sí. Sí, quiero tratar también”
Alec sonrió, su sonrisa tan brillante que Magnus se dio cuenta cuan aliviado estaba, y se
dio cuenta muy tarde cuan preocupado estaba Alec de que Magnus dijera que no.
“Es rápido” Alec admitió “Yo pensé sobre tener una familia, pero supongo que siempre
pensé… bueno, supongo que nunca esperé nada como esto antes de casarnos”
“¿Qué?” Magnus dijo
Alec solo lo observó. Por mucho, las fuertes manos de arquero estaban colgando en la
cuna del bebé, pero Alec tenía la intención en Magnus, sus oscuros ojos azules más oscuros que
cualquier cosa en las sombras, una mirada de Alec era más importante que un beso de cualquiera.
Magnus vio a que se refería.
“Alec” dijo “Mi Alec. Tienes que saber que eso es imposible”
Alec lo miró sorprendido y horrorizado. Magnus comenzó a hablar, las palabras salían de
su boca cada vez más rápido, tratando de mostrarle a Alec.
“Los cazadores de sombras pueden casarse con subterráneos, en lo subterráneo o en
ceremonias mundanas. He visto que ha pasado. He visto otros cazadores despreciar esos
matrimonios como si no significaran nada y he visto algunos cazadores doblarse bajo la presión y
romper los votos que ellos hicieron. Sé que tú nunca te doblarías o los romperías. Sé que ese tipo
de matrimonio significaría mucho para ti también. Sé que cualquier promesa que me hagas, la
mantendrás. Pero yo estaba vivo antes de los Acuerdos. Yo me senté, comí y hablé con Cazadores
de Sombras sobre la paz entre nuestra gente, y después esos mismos Cazadores de Sombras
tiraron los platos en los que comí porque ellos creyeron que había contaminado
irremediablemente todo lo que había tocado. No tendré una ceremonia en la que cualquiera la
mire hacia abajo como algo menor. No quiero que tengas una ceremonia menor de la que
realmente te mereces para honrar tus votos a un Cazador de Sombras. Ya tuve suficiente de hacer
compromisos en nombre de tratar de hacer la paz. Quiero que la ley cambie. No me quiero casar
hasta que podamos casarnos de dorado”
Alec estaba callado, con su cabeza inclinada.
“¿Entendiste?” Magnus preguntó, sintiéndose casi desesperado “No es que no quiera, no
es que no te ame”
“Entiendo” dijo Alec. Tomó un respiro profundo y levanto la mirada.
“Cambiar la ley puede tomar un tiempo”, dijo él simplemente.
“Puede ser” dijo Magnus.
Estuvieron ambos callados por un rato.
“¿Puedo decirte algo?” preguntó Magnus “Nadie quiso que me casara con ellos antes”
Él tuvo otros amantes, pero ninguno de ellos lo pidió, y él sabía, percibía fríamente, con un
sentimiento profundo, que sería inútil, así que no les preguntó. Si era porque no tenían el
sentimiento de prometerse hasta la muerte, ya que ellos harían su parte cuando Magnus no
muriera, porque ellos tomaban a Magnus a la ligera o pensaron, que ya que Magnus era inmortal,
que Magnus los tomaba a la ligera. Él nunca supo el por qué no quisieron casarse con él, pero aquí
estaba: ellos eran amantes dispuestos a morir con él, pero ninguno estaba dispuesto a jurar vivir
con él cada día por el tiempo en el que ambos estuvieran vivos.
Nadie hasta este Cazador de Sombras.
“Nunca le he preguntado a alguien que se case conmigo antes” dijo Alec “Entonces eso es
un no, ¿cierto?”
Él se rió en cuanto preguntó, una risa suave, desgastada pero feliz. Alec siempre trataba de
dar a aquellos que amaba un camino o una puerta abierta; él trataba de dar a aquellos que amaba
todo lo que ellos quieran. Se sentaron ahí, juntos contra la cuna del bebé.
Magnus levantó su mano, y Alec la cogió en el aire, sus dedos entrelazados. Los anillos de
Magnus se iluminaban y las cicatrices de Alec brillaban con la luz de la luna. Ambos celebrándolo.
“Es un sí, algún día.” dijo Magnus “Por ti Alec, es siempre sí."
* * *
Después de clases el siguiente día Simon se sentó en su húmeda habitación, se resistió a la
más irresistible tentación de ir a encontrar a Isabelle, y demostrar su coraje.
Él voló por las escaleras y golpeó la puerta del cuarto de Alec y Magnus.
Magnus abrió la puerta. Estaba usando un jeans, una raída y suelta camiseta sosteniendo
al bebé, lucía muy cansado.
“¿Cómo sabías que se acaba de despertar de una siesta?” Magnus preguntó tan pronto
abrió la puerta.
“Uh, no lo sabía” dijo Simon.
Magnus le guiñó un ojo, en la forma lenta que las personas cansadas hacen, como si
tuvieran que pensar profundamente en guiñar. “Oh, mis disculpas” él dijo “Pensé que eras
Maryse”
“¿La madre de Isabelle está aquí?” Simon exclamó
“Shhhhh” dijo Magnus “Ella podría escucharte”
Él bebé se estaba quejando, no como un llanto, sino como un pequeño tractor infeliz. Se
limpió la cara húmeda contra el hombro de Magnus.
“Lamento mucho interrumpir” dijo Simon. “Me preguntaba si podía tener unas palabras a
solas con Alec”
“Alec está durmiendo” dijo Magnus definitivamente, y empezó a cerrar la puerta.
La voz de Alec sonó antes que la puerta estuviera casi cerrada. Sonó como si estuviera a
mitad de un bostezo. “No, no lo estoy. Estoy despierto. Puedo hablar con Simon” apareció en el
pasillo abriendo la puerta de nuevo. “Sal y toma una larga caminata. Toma aire fresco. Te esperaré
despierto”
“Me siento genial” dijo Magnus. “No necesito dormir. O caminar. Me siento genial”
El bebé movió sus gordas manitas en la dirección de Alec, el gesto perdido y
descoordinado pero sin equivocaciones. Alec lo vio sobresaltado pero sonriendo, de repente, con
una linda sonrisa inesperada, buscó tomar al bebé en sus brazos. Tan pronto lo hizo, el bebé dejó
de quejarse.
Magnus agitó su dedo en la cara del bebé “Encuentro insultante tu actitud” le dijo. Besó a
Alec brevemente “No tardaré mucho”.
“Toma el tiempo que necesites” dijo Alec. “Tengo el presentimiento que mis padres
vendrán a ayudar muy pronto”
Magnus se fue, Alec se alejó de la puerta, se detuvo en la ventana con el bebé.
“Entonces” dijo Alec. Su camisa estaba arrugada, claramente estaba dormido, estaba
rebotando al bebé. Simon se sentía mal de haberlo molestado. “¿De qué querías hablarme?”
“Lamento mucho de nuevo lo del otro día” Simon le dijo.
Luego se preguntó si era terrible hacer referencia sobre sexo frente al bebé de Alec. Tal
vez Simon estaba simplemente condenado a ofender a Alec mortalmente, una y otra vez. Por
siempre.
“Está bien” dijo Alec. “Una vez entré en lo de Isabelle y tú, supongo que fue un giro de
juego limpio” frunció el ceño “Aunque ustedes dos estaban en mi cuarto en ese instante, así que
en realidad creo que aún me debes una”
Simon se alarmó “¿Entraste cuando estábamos Isabelle y yo? Pero nosotros no…. Digo, no
lo hicimos… ¿lo hicimos?”
Sería lo normal en la vida de Simon, pensó. De todas las cosas en el mundo, él olvidó eso.
Alec lucía molesto por tener esta discusión, pero Simon lo arregló con una mirada
suplicante y aparentemente Alec se apiadó de lo patético que se veía Simon.
“No lo sé” dijo Alec de último. “Estaban en el proceso de quitarse la ropa, como yo
recuerdo. Y trato de no recordar. Y parecían estar en un atractivo juego de rol”
“oh. Whoa. ¿Cómo un juego de rol avanzado? ¿Con disfraces? ¿Eran profesionales? ¿Qué
es lo que Isabelle estaba esperando de eso exactamente?”
“No voy a discutir esto” dijo Alec.
“Pero si pudieras darme una pequeña pista….”
“Fuera de aquí Simon” dijo Alec.
Simon se sobresaltó y se obligó a retroceder por el pánico del juego de rol, y se
recompuso. Esas eran más palabras de las que había intercambiado con Alec en años. Pensó que
Alec le había ordenado que saliera del cuarto, entonces Simon tuvo que admitir que esto no
estaba saliendo particularmente bien.
“Lo siento” dijo Simon “Me refiero, a que lo siento por las preguntas inapropiadas. Y lo
siento por entrar en lo tuyo, er, ayer en la mañana. Lo siento por todo. Lo siento por lo que sea
que haya pasado entre nosotros. Por lo que sea que estés molesto. Realmente no recuerdo, pero
si recuerdo cómo eres cuando te enojas, y no quiero cosas como esas entre nosotros. Recuerdo
que no te agrada Clary”
Alec vio a Simon como si estuviera loco.
“Me agrada Clary. Clary es una de mis mejores amigas”
“Oh” dijo Simon “Pensé, recordaba…. Tuve que haber estado equivocado.”
Alec tomó un respiro profundo y admitió “No, no estabas equivocado. Clary no me
agradaba al principio. Fui severo con ella una vez. La acorralé contra una pared. Se golpeó la
cabeza. Yo estaba entrenando como guerrero y ella no tenía ningún entreno en ese entonces. Soy
dos veces su tamaño”
Simon había venido para hacer las paces con Alec, entonces él no estaba preparado para la
fuerte urgencia de darle un puñetazo. No podía hacerlo. Alec estaba sosteniendo un bebé. Todo lo
que podía hacer era verlo en un furioso silencio, a la idea de que alguien tocara a su mejor amiga.
“No es una excusa” Alec siguió “Pero tenía miedo. Ella sabía sobre mí siendo gay, y me dijo
que sabía. Ella no me iba a decir nada que yo no realmente supiera, pero tenía miedo de ella
porque no la conocía. No era mi amiga entonces. Ella solo era una mundana invadiendo mi familia,
y yo sabía sobre Cazadores de Sombras, era amigo de Cazadores de Sombras, quienes si lo
hubieran adivinado ellos hubieran corrido a decirles a mis padres para que me hicieran entrar en
razón. Ellos le hubieran dicho a todos. Ellos hubieran pensado que estaban haciendo lo correcto”
“No hubiera sido lo correcto” dijo Simon aún furioso pero temblando. “Clary nunca haría
eso. Ella nunca me dijo siquiera”
“No la conocía entonces” Alec dijo. “Tienes razón, ella nunca le hubiera dicho a nadie
sobre eso. Ella tenía lo correcto para decir cuando yo fui severo con ella. Jace me hubiera dado un
puñetazo en el rostro si se hubiera enterado. Estaba aterrado que ella le pudiera decir a Jace que
era gay, porque no estaba listo para que Jace conociera eso sobre mí. Pero tienes razón. Ella nunca
lo haría y nunca lo hizo” vio a través de la ventana, dando palmaditas en la espalda del bebé. “Me
agrada Clary” dijo simplemente “Ella siempre trató de hacer lo correcto, y nunca dejó que nadie le
dijera que era lo correcto. Le recordó a mi Parabatai que quería vivir. Ocasionalmente me gustaría
que tomara menos riesgos locos pero si odiara a la gente temeraria y loca, odiaría a…”
“Dejame adivinar” dijo Simon “Su nombre rima con Herringfail (arenque fallido)”
Alec se rió y Simon se felicitó mentalmente.
“Entonces te agrada Clary” dijo Simon “Soy el único que no te agrada. ¿Qué hice? Sé que
tienes mucho en tu plato, pero si solo pudieras decirme que hice así puedo disculparme por eso y
así tal vez podamos estar bien, realmente lo apreciaría”
Alec lo miró, luego se giró y caminó hacia una de las sillas en el ático. Allí habían dos sillas
de madera desvencijadas, ambos con alegres cojines con pavo reales bordados en ellos, y luego
estaba un sofá. El sofá estaba un poco inclinado. Alec tomó una de las sillas y Simon decidió no
tomar el riesgo con el sofá así que tomó la otra.
Alec puso al bebe en su rodilla, un brazo cuidadosamente alrededor de su pequeño cuerpo
regordete. Con su mano libre jugó con las manitas del bebé, tocándolas con las puntas de sus
dedos, como si le estuviera enseñando al bebé el juego del Patty-cake. Él claramente se estaba
preparando para una confesión.
Simon tomó un respiro profundo, preparándose para lo que sea que pasara. Él sabía que
debía ser realmente malo. Debía estar preparado.
“¿Qué hiciste?” Alec preguntó “Salvaste la vida de Magnus”
Simon se veía completamente perdido. Una disculpa lucía inapropiada.
“Magnus fue secuestrado, y fui a las dimensiones del infierno para salvarlo. Ese era todo
mi plan. Todo lo que quería hacer era rescatarlo. En el camino, Isabelle fue herida gravemente.
Toda mi vida, siempre quise proteger a la gente que amo, para asegurarme que estuvieran a salvo.
Debía haber sido capaz de hacerlo. Pero no pude. No era capaz de ayudarlos a ninguno de ellos. Tú
lo hiciste. Salvaste la vida de Isabelle. Cuando el papá de Magnus trató de tenerlo y no había nada
que yo pudiera hacer al respecto, nada de nada, tú te paraste allí. Te tenía infravalorado, en el
pasado, y tú hiciste todo lo que yo quería hacer, y luego te fuiste. Isabelle estaba en la ruina. Clary
estaba peor. Jace estaba tan molesto. Magnus se sentía culpable. Todos estaban tan heridos, y yo
quería ayudarlos, y tu regresaste pero no recordabas nada de lo que hiciste. No soy realmente
bueno con los extraños, y tú eras un extraño realmente complicado. No pude hablarte. No es que
hayas hecho algo malo. Era que no había nada que pudiera hacer incluso entre nosotros. Te debo
más de lo que te puedo pagar jamás, y no sabía cómo agradecerte. No hubiera significado nada. Tu
ni siquiera recordabas”
“Oh” dijo Simon “Wow”
Era raro pensar que extraños pensaran en Simon como un héroe. Era más raro tener a Alec
Lightwood, quien él pensaba que ni siquiera le agradaba, hablara sobre él como si fuera un héroe.
“Entonces no me odias ni odias a Clary. No odias a nadie”
“Odio a las personas que me obligan a hablar sobre mis sentimientos” dijo Alec.
Simon lo miró por un momento, una disculpa en sus labios, pero no la dijo. En su lugar
sonrió, y Alec sonrió tímidamente de vuelta.
“Lo estuve haciendo mucho desde que llegué a la Academia”
“Me imagino” dijo Simon
Él no estaba seguro de lo que pasaría con el bebé que Alec y Magnus estaban cuidando,
pero por todo lo que Isabelle había dicho, ella estaba segura que iban a quedárselo. Eso debería
requerir una conversación.
“Me gustaría” Alec dijo “no hablar sobre sentimientos por lo menos un año. También
dormir por un año. ¿Los bebes duermen alguna vez?
“Solía ser niñero a veces” dijo Simon “A lo que recuerdo los bebés duermen mucho, pero
cuando menos lo esperas. Bebes: Más como la inquisición española de lo que piensas”
Alec asintió, parecía confundido. Simon hizo una anotación mental de que era su deber
ahora, como amigo establecido de Alec, de introducir a Alec a Monty Phyton tan pronto como sea
posible. El bebé chilló de alegría como si estuviera complacido con la comparación.
“Hey” dijo Alec “Lamento hacerte creer que estaba enojado contigo, solo porque no sabía
que decir”
“Bueno” dijo Simon “Así es la cosa, fui ayudado a lo largo de mi asunción”
Alec paró de jugar Patty-cake con el bebe. Él se quedó quieto.
“¿A qué te refieres?”
“No me hablaste mucho, y estaba un poco preocupado sobre ello” explicó Simon
“Entonces le pregunté a mi amigo, entre chicos, si tenías un problema conmigo. Le pregunté a mi
buen amigo Jace”
Hubo una pausa en lo que Alec absorbía esto “Lo hiciste”
“Y Jace” dijo Simon “Jace me dijo que era algo grande y oscuro entre nosotros. Me dijo
que no era su deber hablar sobre ello.”
El bebé vio a Simon, luego de nuevo a Alec. Su pequeña cara se veía pensativa, como si
quisiera agitar su cabeza y decir: ese Jace, ¿qué hará luego?
“Dejame esto a mi” dijo Alec calmadamente “Él es mi parabatai y tenemos un vínculo
sagrado y todo, pero ahora fue demasiado lejos”
“Eso está genial” dijo Simon “Por favor que sea exactamente una venganza horrible por los
dos, porque estoy seguro que me podría ganar en una batalla”
Alec asintió, admitiendo este hecho. Simon no podía creer que estaba tan preocupado
sobre Alec Lightwood. Alec era genial.
“Bueno” Alec dijo “Como dije…. Te debo”
Simon agitó una mano. “Nah. Llamémoslo empate”
* * *
Magnus estaba tan cansado, se escabulló al comedor de la Academia de Cazadores de
Sombras y pensó en comer algo.
Luego el realmente vio la comida y volvió a sus cabales.
No era hora de cena, pero habían unos cuantos estudiantes reunidos, incluso Magnus
pensó en no anticiparse si ellos se apresuraban por una porción de lasaña. Magnus vio a Julie y a
sus amigos en una mesa. Julie vio a Magnus de pies a cabeza profundizando en su cabello y la
camiseta de Alec, y Magnus leyó profundas desilusiones en su rostro.
Entonces el sueño de una joven chica murió. Magnus lo admitió, después de noches sin
dormir y usando camisetas de Alec porque Isabelle destruyó severamente las suyas y el bebé
esucio varias más. Admitió no ser tan glamoroso como solía serlo.
Probablemente era bueno para Julie enfrentar a la realidad, pensó Magnus que estaba
determinado a, hasta cierto punto, tomar una ducha, vestir una mejor camiseta y deslumbrar al
bebé con su resplandor.
Magnus había visitado a Ragnor en la Academia, y sabía cómo funcionaba la comida.
Entrecerró los ojos tratando de averiguar cuál era la mesa de los populares y cual de la escoria, los
humanos que aspiraban a ser Nephilims lo suficientemente bien cuando asciendan. Magnus
siempre pensó que la escoria mostraba mucha auto restricción por no revelarse contra la
arrogancia de los Cazadores Sombras, quemando la Academia y huyendo en la noche.
Era posible que la Clave tuviera razón cuando llamó a Magnus un insurgente
No pudo diferenciar, sin embargo, qué mesas pertenecían a quien. Era muy claro años
atrás, pero estaba en lo cierto que la rubia y la morena que Simon conocía era Nephilims, y casi
seguro que el hermoso idiota que quería conservar a un bebé con Simon con un cajón de
calcetines no lo era.
La atención de Magnus fue atraída por un sonido de una gutural e imperiosa voz
proveniente de una latina que lucía de unos quince. Ella era mundana, supo Magnus con una
mirada. Algo más que él podía decir con una mirada: en un par de años, sin importar si era
Ascendida o no, ella sería un santo terror.
“Jon” estaba diciendo al chico que estaba sentado frente a ella “¡Estoy tan adolorida por
golpearme el pie! Necesito una aspirina”
“¿Qué es una aspirina?” preguntó el chico, entrando en pánico.
Él obviamente era un Nephilim, completo y completo y completo. Magnus lo podía decir
sin ver sus runas. De hecho, estaba preparado para decir que el chico era un Cartwright. Magnus
había conocido muchos Cartwright a través de los siglos. Todos los Cartwright tenían un penoso
cuello grueso.
“Lo compras en una farmacia” dijo la chica. “No, no me digas, no sabes que es una
farmacia tampoco. ¿Alguna vez dejaste Idris en toda tu vida?”
“¡Sí!” dijo Jon, posible Cartwright. “En muchas misiones para cazar demonios. ¡Y una vez
mamá y papá me llevaron a la playa en Francia!”
“Sorprendente” dijo la chica “Me refiero. A que voy a explicarte toda la medicina
moderna”
“Por favor no hagas eso Marisol” dijo Jon “No me siento bien después de que explicaste la
apendectomía. Ni siquiera pude comer”
Marisol hizo una mueca a su plato. “Si lo que dices es cierto, te hice un gran favor”
“Me gusta comer” dijo Jon
“Claro” dijo Marisol. “Así que no te explico medicina moderna, y de repente me ocurre
una emergencia médica. Podría ser resuelto con una pequeña aplicación de primeros auxilios,
pero no sabes eso, y entonces muero. Muero a tus pies, ¿eso es lo que quieres Jon?”
“No” dijo Jon “¿Que son primeros auxilios? Hay…. ¿Segundos auxilios?”
“No puedo creer que me dejaras morir cuando mi muerte pudo haber sido evitada tan
fácilmente, si tan solo hubieras escuchado” Marisol dijo sin piedad
“Está bien, ¡Está bien! Escucho”
“Genial, consígueme algo de jugo, porque estaré hablando por un rato. Aún estoy dolida
que hayas considerado dejarme morir”
Agregó Marisol mientras Jon se levantaba y se dirigía hacia el lado de la habitación donde
se encontraba la no apetecible comida y las bebidas potencialmente venenosas. “¡Creí que los
Cazadores de Sombras estaban obligados a proteger a los Mundanos!” Gritó Marisol detrás de él.
“¡No jugo de naranja! ¡Quiero jugo de manzana!”
“¿Creerías,” dijo Catarina, apareciendo detrás de Magnus “que el chico Cartwright era el
mayor bravucón de la Academia?”
“Parece que conoció a una bravucona mayor,” Murmuro Magnus.
Se felicitó a si mismo por adivinar lo de Cartwright. Era difícil estar seguro, con familias
Cazadores de Sombras. Ciertos rasgos parecían correr en las líneas familiares, consanguíneas como
lo eran, pero siempre ha habido excepciones.
Por ejemplo, Magnus siempre encontró a los Lightwood algo olvidables. Algunos le
gustaron—Anna Lightwood y su fila de señoritas con el corazón roto, Christopher Lightwood y sus
explosiones, y ahora Isabelle—pero nunca hubo un Lightwood que tocara su corazón, como otros
Cazadores habían hecho: Will Herondale o Henry Branwell o Clary Fray.
Hasta el Lightwood que fue inolvidable; hasta el Lightwood que no solo tocó, si no que
tomó su corazón.
“¿Por qué te sonríes?” Preguntó Catarina, su voz sospechosa.
“Estaba pensando que la vida está llena de sorpresas,” dijo Magnus. “¿Qué pasó con esta
Academia?”
La niña mundana no podía molestar al chico Cartwright a menos que al chico le importara
lo que le pudiera pasar— a menos que la viera como una persona, y no la rechazara de la forma
que Magnus había visto a incontables Nephilim rechazar a mundanos, y a submundos, también.
Catarina dudó. “Ven con migo,” dijo. “Hay algo que quiero mostrarte.”
Tomó su mano y lo llevó fuera de la cafetería de la academia, sus dedos azules
entrelazados con sus manos anilladas. Magnus pensó en el bebé y sonrió otra vez. Siempre pensó
que el azul era el color más hermoso.
“Estuve durmiendo en la vieja habitación de Ragnor,” dijo Catarina.
Mencionó a su viejo amigo enérgica y prácticamente, sin ningún atisbo de sentimiento.
Magnus tomó su mano un poco más fuerte mientras ambos subían dos tramos de escaleras y
caminaban a través de corredores de piedra. Las paredes vestían tapices reflejando varias acciones
de Cazadores de Sombras. Varios de los tapices estaban agujereados, incluyendo uno que había
dejado al Ángel sin cabeza. Magnus temió que ratones sacrilégicos habían tomado los tapices.
Catarina abrió una alta puerta de madera de roble y lo guió dentro de una habitación de
piedra donde, en las paredes, habían numerosas fotos que habrán sido de Ragnor: el dibujo de un
mono, un paisaje marino con un barco pirata. La cama de roble estaba vestida con las sabanas de
hospital de Catarina, pero las cortinas, comidas por las polillas, eran de terciopelo verde, y había
una incrustación de cuero sobre un escritorio colocado debajo de la única ventana de la
habitación.
Sobre él había una moneda, un círculo de cobre oscurecido con el tiempo, y dos hojas de
papel amarillentas, con los bordes doblados.
“Estaba investigando los papeles en el escritorio de Ragnor cuando encontré esta carta”
Dijo Catarina “Era la única cosa personal en la habitación. Pensé que te gustaría leerla.”
“Si, me gustaría,” dijo Magnus tomando la carta.
Magnus abrió la carta y miró la letra negra y puntiaguda que atacaba el papel amarillo,
como si el escritor hubiera estado irritado con el papel. Sintió como si estuviera escuchando la voz
en su cabeza, aunque haya sido silenciada para siempre
Para Ragnor Fell, preeminente educador en la Academia de Cazadores de Sombras, y
antiguo Gran Brujo de Londres:
Lo lamento, pero no estoy sorprendido al escuchar que la última camada de Cazadores de
Sombras son tan poco prometedores como la última. Los Nephilim, ¿faltos de imaginación y
curiosidad intelectual?
Me asombra.
Incluyo una moneda grabada con una guirnalda, un símbolo de educación en el mundo
antiguo. Me dijeron que un hada la hechizó con buena suerte, y necesitarás suerte reformando a
los Cazadores de Sombras.
Me sorprende tu dedicación y paciencia con tu trabajo, y tu optimismo continuo de que tus
alumnos pueden ser enseñados. Desearía poder tener tu brillante visión respecto a la vida, pero
desafortunadamente no puedo evitar mirar al mundo a mi alrededor y notar que estamos
rodeados de idiotas. Si estuviera enseñando a niños Nephilim imagino que me vería forzado a
hablarles bruscamente y ocasionalmente me sentiría forzado a vaciarlos de su sangre.
(A cualquier Nephilim leyendo ilegalmente las cartas del Sr. Fell e invadiendo su privacidad:
estoy, naturalmente, bromeando. Tengo una personalidad muy divertida)
Me preguntas como está la vida en Nueva York y yo te respondo lo usual: apestosa,
concurrida, y habitada casi enteramente por maniacos. Casi me atropellan un grupo de brujos y
hombres lobo en Bowery Street. Un brujo en particular estaba al frente, sacudiendo una boa de
plumas brillante sobre su cabeza, estoy tan avergonzado de conocerlo. A veces pretendo que no lo
hago frente a otros submundos. Espero que me crean.
La principal razón por la que te escribo, claro, es para que continuemos tus clases de
español. Incluyo una nueva lista de palabras de vocabulario, y te aseguro que estás haciendo un
buen trabajo. Si cometes la terrible decisión de acompañar a un cierto brujo mal vestido que
conocemos a Perú otra vez, esta vez estarás preparado.
Te Saluda atentamente,
Raphael Santiago.
“Ragnor no podría haber sabido que la Academia iba a cerrar después de que el Círculo de
Valentine atacara la Clave” Dijo Catarina. “Conservó la carta para aprender español, y nunca pudo
regresar por ella. Según la carta, parece que se escribían frecuentemente. Ragnor habrá quemado
las otras, ya que contenían comentarios que habrían puesto a Raphael Santiago en problemas. Sé
que Ragnor le tenía cariño a ese mal hablado vampiro.” Inclinó su mejilla sobre el hombro de
Magnus. “Sé que tú también.”
Magnus cerró los ojos por un momento y recordó a Raphael, a quien una vez le había
hecho un favor; Raphael, quien había muerto por él. Lo había conocido cuando recién lo habían
convertido, un niño insolente con una voluntad de acero, y lo conoció a través de los años
mientras Raphael lideraba un clan de vampiros en todo menos en nombre.
Magnus nunca conoció a Ragnor cuando era joven. Ragnor había sido mayor que Magnus,
y en el momento en que Magnus lo conoció, se había convertido bastante irritable. Ragnor había
echado a niños de su jardín mucho antes de que los jardines fueran inventados. Siempre había
sido generoso con Magnus, dispuesto a participar en cualquiera de sus aventuras, siempre y
cuando pudiera quejarse constantemente mientras lo hacían.
Aún así, a pesar de la visión oscura de Ragnor sobre la vida en general y en particular, los
Cazadores de Sombras, fue el que vino a Idris para enseñar en la Academia. Incluso después de
que la Academia cerró, se quedó en su pequeña casa fuera de la ciudad de cristal y trató de
enseñar a los Nephilim que estuvieran dispuestos a aprender. Siempre tuvo esperanza, aunque se
negara a admitirlo.
Ragnor y Raphael. Se suponía que ambos debían ser inmortales. Magnus pensó que
vivirían para siempre, como él, a través de los siglos, que siempre habría otra reunión y otra
oportunidad. Pero se habían ido, y los mortales que Magnus amaba continuaban viviendo. Es una
lección, pensó Magnus, ama mientras puedas, ama lo que es frágil y hermoso y en peligro. Nadie
tiene un “para siempre” asegurado.
Ragnor y Magnus no fueron a Perú otra vez, y ahora nunca lo harían. Por supuesto, a
Magnus le habían prohibido la entrada a Perú, así que no podría ir de todas formas.
“Viniste a la Academia por Ragnor,” Dijo Magnus a Catarina. “Por los sueños de Ragnor,
para ver si podías enseñar a los Cazadores de Sombras a cambiar. Parece un lugar muy diferente
esta vez. ¿Crees que tuviste éxito?”
“Nunca creí que lo tendría,” dijo Catarina. “Siempre fue el sueño de Ragnor. Lo hice por él,
no por los Cazadores. Siempre creí que Ragnor enseñando era tonto. No puedes enseñar algo que
las personas no quieren aprender.”
“¿Qué te cambió?”
“Nada me cambió,” dijo Catarina. “Esta vez, sí querían aprender. No podría haber hecho
esto sola.”
“¿Quién te ayudó?” preguntó Magnus.
Catarina sonrió. “Nuestro antiguo vampiro, Simon Lewis. Es un chico dulce. Pudo haber
sido privilegiado por ser un héroe de la guerra, pero se declaró a sí mismo un miembro de los
mundanos, y siguió hablando incluso cuando no ganaba nada. Traté de ayudarlo, pero eso era
todo lo que podía hacer, solo podía desear que fuera suficiente. Uno por uno, los estudiantes lo
siguieron y comenzaron a abandonar las costumbres de los Nephilim, como un grupo de dominós
rebeldes. George Lovelace se mudó al dormitorio de los Mundanos con Simon. Beatriz Velez
Mendoza y Julie Beauvale se sientan con ellos en las comidas. Marisol Rojas Garza y Sunil
Sadasivan comenzaron a pelearse con los privilegiados a toda hora. Las dos corrientes se
convirtieron en un grupo, un equipo—incluso Jonathan Cartwright. No fue todo Simon. Estos son
niños que saben que los Cazadores de Sombras pelearon codo a codo con los Submundos cuando
Valentine atacó Alicante. Estos son niños que vieron a la Decana Penhallow recibiéndolos en la
Academia. Son niños para un mundo cambiante. Pero creo que necesitaban a Simón aquí, como
un catalizador.”
“Y estás aquí, para ser su maestra,” dijo Magnus. “¿Crees que encontraste tu nueva
vocación con la enseñanza?”
Miró hacia ella, delgada y azul en la habitación de piedra verde de su viejo amigo. Puso
una cara terrible.
“Diablos, no,” dijo Catarina Loss. “La única cosa peor que la comida son los adolescentes
irritantes. Veré a Simon ascender a salvo y después, de regreso al hospital, donde hay problemas
más fáciles por resolver, como la gangrena. Ragnor se habrá vuelto loco.”
Magnus levantó la mano de Catarina, que aún sostenía, hacia sus labios. “Ragnor habría
estado orgulloso.”
“Oh, basta,” dijo Catarina, empujándolo. “Estás tan cursi desde que te enamoraste. Y
ahora estarás peor, porque tienes un bebé. Recuerdo como era. Son tan pequeños, y pones tanta
esperanza en ellos.”
Magnus la miró, sobresaltado. Casi nunca mencionaba al niño que ella crió, el hijo de
Tobias Herondale. En parte porque no era seguro: No era un secreto que los Nephilim debieran
saber, no un pecado que perdonarían. Por otra parte, Magnus siempre sospechó, que Catarina
nunca hablaba de él porque era demasiado doloroso.
Catarina atisbó su mirada. “Le conté a Simon sobre él,” dijo. “Mi niño.”
“De verdad confías en Simon,” dijo Magnus lentamente.
“¿Sabes?” dijo Catarina. “De verdad lo hago. Aquí, tómalas. Quiero que las tengas. Ya
terminé con ellas.”
Tomó la vieja moneda del escritorio y se la dio a Magnus, en la mano que sostenía la carta
de Raphael a Ragnor. Magnus miró la moneda y la carta. “¿Estas segura?”
“Lo estoy,” dijo Catarina. “Leí la carta bastante durante mi primer año en la academia,
para recordarme el por qué estaba aquí y lo que Ragnor hubiera querido. Ya honré a mi amigo. Ya
casi complete mi tarea. Tómalas.”
Magnus guardó la carta y el amuleto de buena suerte, enviados de un amigo muerto a
otro.
Él y Catarina salieron de la habitación juntos. Catarina dijo que iría a cenar, lo que era
bastante valiente, pensó Magnus.
“¿No puedes hacer algo más seguro, como saltar en bungee?” preguntó, pero ella insistió.
Él le dio un beso en la mejilla. “Ven al ático más tarde. Los Lightwoods estarán ahí, así que
necesitaré protección. Tendremos una fiesta.”
Se dio vuelta y la dejó, no queriendo entrar al salón y soportar esa lasaña otra vez.
Subiendo las escaleras, se encontró con Simon.
Magnus lo miró consideradamente. Simon parecía alarmado.
“Ven con migo, Simon Lewis,” Magnus comandó. “Tengamos una charla.”
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