6.2

La misión fue un éxito-o pudo haber sido, si una astuta hada no hubiese enredado la mano de mi
padre en un arbusto espinoso de bayas. Sin pensarlo, él se chupó la sangre de la pequeña herida-y
con eso, chupó un poco del jugo de la baya.
Beber algo de la tierra de las hadas lo ataba a los caprichos de la reina, y la reina quería que él se
quedara. Arthur insistió en quedarse con él- eso era cuan se importaban el uno al otro.
El profesor de la academia rápidamente hizo un acuerdo con la reina: el encarcelamiento solo
duraría un día.
Los profesores de la academia por supuesto siempre habían sido inteligentes. Pero las hadas eran
más. Lo que transcurría como un día en la tierra duraba mucho más en el mundo de las hadas.
Duraba años.
Mi padre y mi tío siempre habían sido chicos quietos y les gustaba leer. Eran valientes en el campo
de batalla, pero ellos preferían la biblioteca. Ellos no estaban preparados para lo que les
aguardaba.
Lo que les paso es que se encontraron con Lady Nerissa, de la corte Seelie, quien luego se
convertiría en mi madre. Una hada la cual su belleza era solamente superada por su crueldad.
Mi padre nunca me habló acerca de lo que le pasó en las manos de Nerissa, y tampoco mi tío. Pero
cuando ellos regresaron, ellos hicieron unos reportes de lo ocurrido para el inquisidor. Y yo he
sido…invitada a leer y compartir esos reportes con ustedes.
Estos son los detalles: Por 7 largos años Nerissa hizo de mi hermano su juguete favorito. Ella lo ató
a ella, no con cadenas sino con magia de las hadas. Mientras sus sirvientes lo sostenían, ella
enganchó una gargantilla plateada alrededor de su cuello. Estaba encantada. Eso hizo que mi
padre no la viera como lo que en verdad era, un monstruo, sino como un milagro. Eso engañaba a
sus ojos y a su corazón, mientras convertía el odio hacia su captor en amor. Más como la odiosa
versión de las hadas del amor. Una adoración enfermiza. El hacia cualquier cosa por ella. E hizo,
por esos siete años, todo lo que ella quería.
Y entonces estaba Arthur, su hermano. Menor que Andrew y joven para su edad. Gentil, ellos
decían, suave.
Lady Nerissa no tenía ningún uso para Arthur, excepto como otro juguete, algo con lo que torturar
a mi padre y reafirmar su lealtad hacia ella.
Nerissa obligó mi padre a vivir todos esos años enamorado, y forzó a Arthur a vivir esos años en
dolor.
Arthur fue quemado vivo, muchas veces, el fuego de las hadas se comía su carne y huesos pero no
lo mataba. Arthur fue azotado con una cadena de espinas haciendo heridas en su espalda que
nunca sanarían.
Arthur fue encadenado al suelo, esposas unían sus muñecas y tobillos como si él fuese una bestia
salvaje, y fue forzado a ver sus peores pesadillas cobrar vida ante sus ojos. El glamour de las hadas
se hacía pasar por las personas que el más amaba muriendo en las más dolorosas muertes frente a
sus ojos.
Dejaron a Arthur creer que su hermano lo había abandonado, que él había escogido el amor de
hada frente a la sangre, y esa era la peor tortura de todas. Arthur estaba destrozado. Y solo era un
año. Las hadas pisotearon los escombros de su alma en los próximos seis años.
Aun así, Arthur era un cazador de sombras, y esos nunca debían de ser subestimados. Un día, en
medio del dolor y la pena, él tuvo una visión de su futuro, de miles de días de agonía, décadas y
siglos pasaban en la tierra de las hadas mientras el envejecía y se convertía en una marchita y
destrozada criatura. Finalmente volvió a su mundo para descubrir que solo un día había pasado.
Que todos los que conocía eran aun jóvenes. Que ellos pedirían por su muerte, así ellos no tenían
que convivir con eso en lo que él se había convertido. La tierra de las hadas era más allá del
tiempo, ellas podían robarle toda su vida aquí-ellas podían darle diez veces más de tortura y dolory
aun así mantener su palabra.
El terror de su destino era más poderoso que el dolor físico, y eso le dio la fuerza que necesitaba
para liberarse de sus ataduras. Él fue obligado a pelear en contra de su propio hermano, quien
había sido encantado para creer que debía proteger a Lady Nerissa a cualquier costo. Arthur lanzó
a mi padre al suelo y uso la propia daga de Lady Nerissa para cortarla desde el cuello hasta el
esternón. Con esa misma daga, el cortó la plata encantada de la garganta de mi padre. Y juntos
escaparon de la tierra de las hadas y regresaron a su mundo. Ambos aun teniendo sus cicatrices.
Después que hicieron sus reportes al inquisidor ellos se fueron de Idris, y se dejaron el uno al otro.
Estos hermanos, que una vez fueron tan unidos como unos parabatai, no podían verse el uno al
otro. Cada uno era un recuerdo de lo que el otro había aguantado y perdido. Ninguno podía
perdonar al otro donde habían fallado, y en donde habían ganado.
Quizá ellos se hubiesen reconciliado finalmente. Pero Arthur se fue a Londres, mientras que mi
padre volvió a los Ángeles, donde el rápidamente se enamoró de una cazadora de sombras que
entrenaba allí. Ella también lo amaba y lo ayudaba a olvidar esos años llenos de pesadilla. Ellos se
casaron y tuvieron un hijo. Eran felices- hasta que un día el timbre sonó. Mi madre debía estar
alimentando al bebé Julian o acostándolo para tomar una siesta. Mi padre debía estar leyendo uno
de sus libros. Uno de los dos tuvo que haber abierto la puerta y encontrado dos canastas en la
entrada, cada una tenía a un niño durmiendo. Mi hermano Mark y yo.
Mi padre, mientras estaba embrujado, nunca se dio cuenta que Lady Nerissa había tenido dos
hijos.
Mi padre y su esposa, Eleanor, nos criaron como si fuéramos cazadores de sombras de sangre.
Como si fuéramos sus hijos. Como si no fuéramos mitad monstruos que fueron entregados a ellos
por su enemigo. Como si no fuéramos unos recordatorios de destrucción y tortura, un
recordatorio de la pesadilla que mi padre tanto trataba de olvidar. Ellos hacían lo mejor en
amarnos. Quizá ellos si nos amaron, lo más que alguien podría alguna vez amarnos. Pero yo estaba
segura que Andrew y Eleanor Blackthorn eran los mejores cazadores de sombras, así que ellos
sabían en su interior que nosotros no podíamos ser totalmente de confianza.
Confías en un hada a tu propio riesgo, porque a ellos no les importa nadie más que ellos mismos.
Ellos no hacen más que destruir. Y su arma favorita es el amor humano.
Esta es la lección que me han pedido que les enseñara, y así he hecho.
***
“¿Qué demonios fue eso?” Simon exploto tan pronto como salieron del aula.
“¡Lo sé!” dijo George mientras se apoyaba contra la pared de piedra del corredor-luego lo
consideró después de ver algo verde que se escurría detrás de su hombro. “Me refiero a que, yo sé
que las hadas eran unas pequeñas bastardas, pero ¿quién sabía que eran malvadas también?”
“Yo sabía”, dijo Julie, su cara estaba más pálida de lo normal. Ella había estado esperando afuera
de la clase- o esperando a Jon Cartwright, con quien ella tenía más o menos algo. Julie era más
linda que Jon y casi tan grande, pero aun así, Simon pensó que ella tendría mejores gustos.
Jon puso su brazo alrededor de ella, y ella se acurrucó más contra su torso musculoso.
Ellos lo hacen ver tan fácil. Simon pensó. Pero esa era la cosa acerca de los cazadores de sombrasellos
hacían ver todo tan fácil.
Era ligeramente desagradable.
“No puedo creer que ellos torturaron a ese pobre chico por siete años” Dijo George.
“¡Y también a su hermano!” Beatriz Mendoza exclamó. “Eso es incluso peor”
George estaba incrédulo.
George miró incrédulo. "¿Crees que se verse forzados a enamorarse de una princesa sexy de las
hadas es peor que quemarse vivo un par de cientos de veces?"
"Creo-"
Simon se aclaró la garganta. "Uh, yo en realidad quise decir, ¿qué diablos con Helen Blackthorn,
vino hasta aquí como una especie de fenómeno de circo, haciéndola contarnos la horrible historia
de su propia madre?” Tan pronto Helen terminó su historia, el profesor Mayhew prácticamente le
había ordenado salir de la habitación.
Le había parecido que quería decapitarlo, pero en cambio, había bajado la cabeza y obedeció.
Nunca había visto a un cazador de sombras que se comportara así, ella era. . . domesticada. Se
sentía asquerosamente mal.
“‘Madre’ Es un poco de tecnicismo en esta situación, ¿no crees?", Preguntó George.
"¿Crees que eso significa que esto es divertido para ella?", Dijo Simon, incrédulo.
"Creo que muchas de las cosas no son divertidas", dijo Julie con frialdad. "Creo que ver a su
hermana ser cortada por la mitad no es tan divertido, tampoco. Así que una disculpa si no me
importa mucho acerca de esta cosa llamada halfling o sus supuestos sentimientos”. Su voz
temblaba en la última palabra, y muy bruscamente se deslizó bajo el brazo de Jon y salió corriendo
por el pasillo.
Jon miró a Simon. "Bonito, Lewis. Muy bonito." Siguió después a Julie, dejando a Simon, Beatriz, y
George que estaban torpemente alrededor de su silenciosa estela.
Después de un momento de tensión George se rascó la barbilla sin afeitar. "Mayhew fue bastante
duro allí. Actuando como si fuera una especie de criminal. Podrías decir que sólo estaba esperando
que ella lo apuñalara con un pedazo de tiza o algo así”.
"Ella es una Hada," Beatriz señaló. "No se puede bajar la guardia con ellos."
"Mitad Hada", dijo Simon.
"Pero ¿no crees que ya es suficiente? La Clave debe pensar así ", dijo Beatriz. "¿Por qué enviarla al
exilio?"
Simon resopló. "Sí, porque la Clave siempre tiene la razón."
"Su hermano monta con la caza salvaje," Beatriz argumentó. "¿Cuántas más hadas se puede
obtener?"
"Eso no es culpa suya," Simon protestó. Clary le había contado toda la historia de la captura de
Mark Blackthorn y el modo en que las hadas lo habían agarrado durante la masacre en el Instituto
de Los Ángeles. La forma en la Clave se negó a tratar de traerlo de vuelta. "Él está allí en contra
de su voluntad."
Beatriz estaba empezando a verse un poco enfadada. "Tú no sabes eso. Nadie puede saber eso”.
"¿De dónde viene esto?", Preguntó Simon. "Nunca he comprado cualquiera mierda de antiSubmundo."
Simon no podría haberse acordado muy bien de sus días de vampiro, pero él hizo su
negocio de no establecer amistad con alguien inclinado a apostar primero, preguntar después.
"Yo no soy anti-Submundo," Beatriz insistió, lleno de justicia propia. "Yo no tengo ningún
problema con los hombres lobo o vampiros. O brujos, obviamente. Pero las hadas son diferentes.
Cualquier cosa que la Clave está haciendo con ellos, o para ellos, es para nuestro beneficio. Es para
protegernos. ¿No crees que es posible que sepan un poco más sobre él de lo que hacen? "
Simon rodo los ojos. "Hablas como un verdadero cazador de sombras."
Beatriz le dio una mirada extraña. "¿Simon te das cuenta de que casi siempre dices 'Cazador de
Sombras' como si fuera un insulto?"
Eso lo detuvo. Beatriz rara vez hablaba con nadie agudamente así, sobre todo, no con él. "Yo... ".
"Si crees que es tan terrible, ser un cazador de sombras, no sé lo que estás haciendo aquí." Se fue
por el pasillo hacia su habitación, que era, como el resto de las habitaciones de élite de segundo
año, en lo alto de una de las torres con una buena orientación al sur y vistas al prado.
George y Simon se volvieron hacia el otro lado, hacia las mazmorras.
"No hacemos muchos amigos hoy", dijo George alegremente, suavemente aporreo a su
compañero de habitación. Fue George que hablo de no preocuparse, de no decaer.
Ellos se deslizaron por el pasillo uno al lado del otro. Una limpieza de verano no había hecho nada
para hacer frente a los techos que goteaban o charcos de sospechoso olor que atestaba el camino
a las mazmorras, o tal vez la limpieza de la Academia simplemente no se extendía a cuartos de
heces. De cualquier manera, a este nivel Simon y George podrían haber ido por el pasillo con los
ojos vendados; podrían esquivar los charcos y evadir tuberías chorreadas por el hábito.
"No era mi intención molestar a nadie", dijo Simon. "Es sólo que no creo que sea correcto."
"Confía en mí, amigo, hiciste lo correcto. Y, obviamente, estoy de acuerdo contigo”.
"¿En serio?" Simon sintió una oleada de alivio.
"Por supuesto que sí", dijo George. "No puede cercar toda una manada sólo porque una oveja
muerde la hierba incorrecta, ¿verdad?"
"Eh. . . claro. "
"No sé porque estás trabajando tanto el tema." George no era del tipo que se ponía nervioso
acerca de algo, o al menos, no el tipo que lo admitía. Afirmó que la apatía era un credo familiar.
"¿Es la cosa de vampiros? Sabes que nadie piensa en ti de esa manera”.
"No, no es eso," dijo Simon. Sabía que en estos días, sus amigos apenas daban un pensamiento a
su pasado vampírico, lo consideraban irrelevante. A Veces Simon no estaba tan seguro. Él había
sido un no muerto. . . ¿cómo puede ser irrelevante?
Pero eso no tiene nada que ver con esto.
Esto simplemente no estaba bien, la forma en que el profesor Mayhew ordenó a Helen como un
perro entrenado, o la forma en que los demás hablan de las hadas, como si, porque solo algunas
hadas habían traicionado a los cazadores de sombras, todas las hadas eran culpables, ahora y para
siempre.
Tal vez eso fue todo: la culpabilidad se trasmitía por linaje, los pecados de los padres no eran solo
a sus hijos sino a sus amigos, vecinos, y conocidos aleatorios que casualmente tienen orejas de
forma similar. No se puede simplemente acusar a un pueblo o entero en este caso las especies
Submundo porque no le gustaba la forma de comportarse de algunos. Se había pasado suficiente
tiempo en la escuela hebrea para saber cómo termina este tipo de cosas. Afortunadamente, antes
poder formular una explicación que George no nombre a Hitler, la profesora Catarina Loss se
materializó delante de ellos.
Se materializo, literalmente, en una nube teatral de humo. Privilegio de un brujo, supuso Simon,
aunque no era el estilo de Catarina. Generalmente se mezcla con el resto de la Academia, por lo
que es fácil olvidarse que era un brujo (al menos, si se pasa por alto la piel azul). Pero él había
notado que cada vez que había otro Submundo en el campus, Catarina salía a jugar con su magia.
No es que Helen fuese un subterráneo, Simón recordó.
Por otro lado, Simon no era un subterráneo o había sido uno por más de un año y Catarina todavía
insistía en llamarlo vampiro diurno.
Según ella, una vez que uno es un subterráneo, siempre, de alguna manera minúscula,
subconsciente, incrustado en el alma parte, uno es un subterráneo. Ella siempre parecía tan
segura de esto, como si supiera algo que no hizo. Después de hablar con ella, Simon se encontró a
menudo lamiendo sus dientes caninos, sólo para asegurarse de que no habían brotado los
colmillos.
"¿Puedo hablar contigo un momento, vampiro diurno?", Dijo. "¿En privado?"
George, que había estado un poco nervioso alrededor de Catarina desde que ella llego, muy
brevemente, se había convertido en una oveja, claramente había estado esperando una excusa
para huir. Lo tomo.
Simon se encontró sorprendentemente contento de estar a solas con Catarina; ella, al menos,
estaba segura a su lado. "Profesora Loss, no va a creer lo que acaba de suceder en la clase con el
profesor Mayhew-”
"¿Cómo estuvo tu verano, vampiro diurno?" Ella le dio una leve sonrisa. "¿Agradable, confío? ¿No
hay mucho sol? "
En todo el tiempo que había conocido a Catarina, que nunca se había molestado con una pequeña
charla. Parecía un momento extraño para empezar. "Sabe que Helen Blackthorn estaba aquí, ¿no?
", dijo Simon.
Ella asintió. "Sé la mayoría de todo lo que pasa por aquí. Pensé que lo habías averiguado”.
"Entonces supongo que sabe cómo el profesor Mayhew la estaba tratando a ella."
"¿Como algo menos que un humano, me imagino?"
"¡Exactamente!" Exclamó Simon. "Como algo que se quita de la parte inferior de su zapato."
"En mi experiencia, que es como el profesor Mayhew trata a la mayoría de la gente."
Simon negó con la cabeza. "Si lo hubiera visto. . . esto era peor. ¿Tal vez debería decirle a Dean
Penhallow? "La idea se apoderó de él solamente, ya que estaba saliendo de su boca, pero le
gustaba el sonido de la misma. "Ella puede, no sé. . . "No era como si ella pudiera darle una
detención. "Algo".
Catarina frunció los labios. "Debes hacer lo que creo que es correcto, vampiro diurno. Pero te
puedo decir que Dean Penhallow tiene poca autoridad en el tema acerca del tratamiento de
Helen Blackthorn aquí”.
"Pero ella es el decano. Ella debe…oh. "Poco a poco, las piezas encajaron en su lugar. Dean
Penhallow era prima de Aline Penhallow. Novia de Helen. La madre de Aline, Jia, el cónsul, fue
supuestamente parcial sobre el tema de Helen, y se había excusado acerca del tratamiento. Si aún
el cónsul no podía interceder en nombre de Helen, entonces, presumiblemente, el decano tenía
incluso menos esperanza de hacerlo. Parecía horriblemente injusto para Simon, que la gente que
se preocupaba más por Helen que se preocuparan por la decisión de su destino. "¿Por qué Helen
vendría aquí?" Preguntó Simon. "¿Lo sé la isla de Wrangel la debe absorber, pero podría ser peor
que venir por aquí, donde todo el mundo parece odiarla?”
"Puedes preguntarle tú mismo", dijo Catarina. "Es por eso que quería hablar contigo. Helen me
pidió que te envíe a su cabaña después de las clases de hoy en día. Ella tiene algo para ti”.
"¿Ella? ¿Qué? "
"Vas a tener que preguntarle tú mismo también. Encontraras su alojamiento en el borde del patio
occidental”.
"¿Ella se va a quedar en el campus?" Dijo Simon, sorprendido. No podía entender por qué Helen
vendría aquí, en primer lugar, pero era aún más difícil imaginar su deseo de quedarse. "Ella debe
de tener amigos en Alicante con quien podría quedarse."
"Estoy seguro de que ella los tiene, incluso ahora", dijo Catarina, algo amable y triste en su voz,
como si fuera, muy, muy suavemente, como si fuera un niño. "Pero, Simon, estás presumiendo
que ella tenía una opción”

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