5.2

"La Clave es inútil," Valentine silbó. "Tú lo sabes mejor que nadie, Lucian. Pero si ninguno
de ustedes está dispuesto a correr el riesgo ustedes mismos para esto - si prefieres quedarte aquí e ir
a una fiesta. . . "Su boca se curvó como si aun hablando la palabra le repelía.
"Voy a ir yo mismo." Hodge subió las gafas sobre su nariz y se puso en pie. "Voy a ir
contigo, Valentine", dijo, demasiado fuerte. Era de Hodge siempre en su manera es un poco
demasiado alto o demasiado bajo, siempre leyendo mal la habitación. Había una razón por la que
prefiere los libros que a la gente. "Estoy siempre a tu lado."
"Siéntate," Valentine espetó. "Yo no te necesito en el camino."
“Pero”
"¿Qué bien me hace tu lealtad cuándo esto viene con una boca grande y dos pies
izquierdos?” Hodge palideció y se dejó caer al suelo, con los ojos parpadeando furiosamente detrás
del grosor de sus gafas.
Jocelyn llevó una mano al hombro de Valentine muy suavemente, sólo por un momento,
pero fue suficiente. "Sólo quiero decir, Hodge, que tus habilidades particulares se desperdician en el
campo de batalla", dijo Valentine, más amable. El cambio en el tono fue brusco, pero sincero.
Cuando Valentine le favoreció con su sonrisa más cálida, era imposible de resistir. "Y yo no podía
perdonarme si te lastimas. No puedo. . . No puedo perder a nadie más”
Todos estaban en silencio y luego, por un momento, pensando en la rapidez con que había
sucedido, el decano trayendo a Valentine fuera del campo de entrenamiento para entregar la noticia,
el modo que él lo había tomado, silencioso y estable, como un cazador de sombras debería. De
camino él miro cuando volvió al campus después del entierro, sus ojos huecos, su piel cetrina, su
cara que envejeció años en una semana.
Sus padres eran todos guerreros, y sabían: Qué Valentine había perdido, cualquiera de ellos
podría perder. Para ser un cazador de sombras se tiende vivir a la sombra de la muerte. No podían
traer a su padre de vuelta, pero si podían ayudarlo a vengar la pérdida, seguramente ellos le debían
mucho. Robert, al menos, le debió todo. “Desde luego iremos contigo, " dijo Robert firmemente.
“Lo que necesites”
“Estoy de acuerdo" Michael dijo. Donde Robert va, él siempre lo seguiría. Valentine asintió.
"¿Stephen? ¿Lucian?” Robert capto a Amatis rodando los ojos. Valentine no trató a las mujeres con
nada menos que respeto, pero cuando llegó a la batalla, prefirió luchar con los hombres por su lado.
Stephen asintió con la cabeza. Lucian, quien fue parabatai de Valentine y en que quien más confió,
se movió incómodo " Prometí a Céline darle tutoría esta noche, " admitió él. " Yo podría cancelarlo,
desde luego, pero - " Valentine le despidió con la mano, riendo, y los demás siguieron su ejemplo.
“¿Tutoría? ¿Así le llaman en estos días?” bromeo Stephen “Parece que ella ya lucio sus
niveles para envolverte alrededor de su pequeño meñique” Lucian se sonrojó.
"Nada está pasando ahí, confía en mí", dijo, y era de suponer la verdad. Céline, tres años
menor, con las características frágiles, delicadamente lindas de una muñeca de porcelana, había
estado siguiendo su grupo como un cachorro perdido. Era obvio para cualquiera que tenga ojos
estaba caída por Stephen, pero era una causa perdida, se comprometió a Amatis de por vida. Ella
había elegido a Lucian como su premio de consolación, pero era tan obvio que Lucian no tenía
ningún interés romántico en nadie más que en Jocelyn Fairchild. Obvio, es decir, todo el mundo
excepto Jocelyn.
“No te necesitamos para esto” Valentine dijo a Lucian "Quédate y disfruta tú mismo."
"Debería estar con ustedes", dijo Lucian, la alegría se desvaneció de su voz. Él tocó afligido
en el pensamiento de la V que se aventura en el territorio peligroso sin él, y Robert entendió. Los
parabatai no siempre luchan uno al lado del otro, pero a sabiendas de su parabatai estaba en peligro,
¿Sin el ahí para apoyar y protegerlo? Esto causó un dolor casi físico. El vínculo parabatai de
Lucian y Valentine fue aún más intenso que la mayoría. Robert casi podía sentir la corriente de
energía que fluye entre ellos, la fuerza y el amor al pasar de ida y vuelta con cada mirada. "A vayas,
yo iré."
"Ya está decidido, mi amigo", dijo Valentine, y que simplemente, lo fue. Lucian se quedaría
en el campus con los demás. Valentine, Stephen, Michael y Robert se escaparían de las manos del
campus después del anochecer y se adentrarían en bosque Brocelind en la búsqueda de un
campamento de hombre lobo que, supuestamente, podría conducir al asesino del padre de Valentine.
( ) Como los demás se alejaron rápidamente al comedor para el almuerzo, Maryse agarró la mano
de Robert y lo tiró cerca. "Vas a tener cuidado ahí fuera, ¿no?", Dijo con severidad. Maryse dijo
todo con severidad, era una de las cosas que le gustaban de ella. Presionó su cuerpo ágil contra el
suyo, besó su cuello, sentía, en ese momento, una sensación pasajera de suprema confianza, que era
donde debía estar. . . al menos, hasta que ella le susurró: "Ven a mi casa en una sola pieza." Vuelve a
casa para mí. Como si él le pertenecía. Como si, en su mente, ya estaban casados, con una casa y los
niños y toda una vida de unidad, como si el futuro ya estaba decidido. Era el atractivo de Maryse, ya
que era el atractivo Valentine, la facilidad con que podían estar tan seguros de lo que debería ser, y
lo que estaba por venir. Robert siguió esperando que un día esto desapareciera sobre él. Mientras
tanto, menos seguro de que era, más seguro que actuó, no había necesidad de que nadie sepa la
verdad.
***
 Robert Lightwood no era un profesor verdadero. Él les dio una cuenta muy bien
esterilizada de los tempranos días del Círculo, presentando los principios revolucionarios Valentine
como si fueran eran una lista de ingredientes para cocer al horno un particular pastel suave. Simon,
infructuosamente dedicando la mayor parte de su energía a la comunicación telepática con Isabelle,
apenas escuchaba. Se encontró maldiciendo el hecho de que los cazadores de sombras eran tan
arrogantes sobre toda la cosa de-no-hacer-magia. Si él fuera un brujo, él probablemente sería el
capaz de mantener la atención de Isabelle con el movimiento rápido de un dedo. O, si él todavía
fuera un vampiro, él podría haber usado sus poderes vampy para cautivarla - pero era algo que
Simon prefirió no pensar, porque esto levantó algunas preguntas inquietantes sobre como él había
logrado cautivarla a ella en primer lugar.
Lo que él había escuchado de la historia de Robert no le interesaba demasiado. A Simon
nunca le había gustado mucho la historia, al menos no como se la contaban en el colegio. Sonaba
demasiado parecido como a un folleto. Todo perfectamente diseñado y dolorosamente obvio en la
retrospectiva. Todas las guerras tenía sus causas; cada megamaniaco dictador era tan malvados que
parecían sacado de algún dibujo animado, que te hacía preocuparte sobre lo estúpida que era la
gente en el pasado para no darse cuenta. Simon no se acordaba mucho de sus experiencias por su
historia, pero él recordaba lo suficiente como para saber que no era tan claro cuando eso pasaba. La
Historia, la manera de la que le gustaba a los profesores, como una pista de carreras, un tiro recto
desde principio hasta la final de la línea de meta, como la vida misma que era mas que un laberinto.
Quizás la telepatía funcionaba después de todo. Porque cuando el discurso terminó y los
estudiantes tuvieron permiso para dispersarse, Isabelle se bajó del escenario y caminó derecho hacia
Simon. Ella le saludó con un movimiento de cabeza.
“Isabelle, yo, uh, quizás nosotros podríamos-”
Ella le dedicó una sonrisa tan radiante, que por un momento, le hizo pensar que toda su
preocupación había sido para nada. Luego dijo “¿No vas a presentarme a tus amigos?
¿Especialmente a los más guapos?
Simon se giró para ver a la mitad de la clase detrás de él,deseando estar un rato con la
famosa Isabelle Lightwood. Al frente del grupo estaba George y Jon, este último prácticamente
babeando.
Jon codeó a Simon y le ofreció una mano. “Jon Cartwright, a tu servicio” dijo con una voz
que rezumaba encanto como una ampolla rezumaba pus.
Isabelle tomó su mano – y en vez de jujitsuing su mano con un golpe hacia el suelo para
humillarlo o cortarle su mano por la muñeca con su látigo de electrum, ella dejó que llevara su
mano hasta sus labios . Luego ella hizo una reverencia. Y lo peor de todo, ella se rió.
Simon pensó que él podía vomitar.
Los minutos insoportable de tormento pasaron: George sonrojándose y haciendo intentos
torpes de hacer chistes, Julie quedándose sin habla, Marisol fingiendo estar por encima de todo,
Beatriz quedándose fuera de todo pero con una pequeña charla sobre conocidos comunes. Sunil
rebotando atrás de todos, intentando hacerse ver. Jon sonriéndole de manera tonta e Isabelle
pestañeándole de una forma que solo podría significar que quería hacer que el estómago de Simon
se revolviera.
Al menos, el esperaba desesperadamente de que fuera por eso. Porque la otra opción -la
posibilidad de que Isabelle estuviera sonriendo tontamente a Jon simplemente porque quería y que
aceptara su invitación para apretar sus duros biceps porque ella quería sentir sus músculos contra su
delicada piel – era impensable.
“¿Qué hacéis aquí para divertirse?” ella preguntó finalmente, luego puso sus ojos en blanco,
flirteando con Jon. “Y no digas 'Yo' “
¿Estoy ya muerto? Simon pensó esperanzadamente. ¿Esto es el infierno?
“Ni las circunstancias ni la población de aquí han demostrado ser propicio para la diversión
aquí” Jon dijo pomposamente, como si las bravatas de su voz pudiera disimular el fuego de sus
mejillas.
“Todo cambia esta noche” Isabelle dijo, luego se giró en sus racones de agua y caminó
alejándose.
George sacudió su cabeza, dejando un silbido apreciable. “Simon, tu novia -”
Ex-novia" puntualizó Jon.
"Es magnífica" Julie suspiró y por el aspecto de las caras de los otros, ella hablaba por el
grupo.
Simon rodó los ojos y corrió tras Isabelle-estirando el brazo para agarrarla por el hombro,
pensándolo mejor que en el último momento. Agarrar a Isabelle Lightwood desde detrás era
probablemente una invitación a la amputación.
"Isabelle", dijo bruscamente. Ella aceleró. También lo hizo él, preguntándose dónde se
dirigía. "Isabelle", dijo de nuevo. Se adentraron más en la escuela, el aire lleno de humedad y moho,
el suelo de piedra bajo sus pies cada vez resbaladizo. Ellos alcanzaron un cruce, un pasillo a la
izquierda y otro a la derecha, y ella hizo una pausa antes de elegir el de la izquierda.
"No vamos por ese, normalmente" Él dijo.
Nada.
"En su mayoría debido a la babosa de tamaño de un elefante que vive al final del pasillo."
Eso no fue una exageración. Corría el rumor de que lo hizo algún miembro descontento de la
facultad - un brujo que había sido quemado cuando la marea se volvió contra los subterráneos - lo
había dejado como un regalo de despedida.
"También por las ratas" él añadió.
Isabelle se mantuvo caminando, maslenro ahora, abriéndose camino entre las goteras y
charcos de loco. Algo se deslizó ruidosamente sobre sus cabezas. Ella no se inmutó, pero miró
arriba y Simon pilló sus dedos jugando alrededor de su látigo enroscado.
Él y George habían ido en una especie de expedición a la busca de aquella supuesta
babosa... Ellos se rindieron después de que la tercera rata cayera del techo y de alguna manera se
colara debajo de los pantalones de George.
Isabelle respiró en un ruidoso suspiro.
"Vamos, Izzy, detente"
Del alguna manera, él habia dado con las palabras mágicas.Ella se giró para mirarle la cara.
"No me llames así" dijo entre dientes.
"¿Qué?"
"Mis amigos me llaman Izzy" ella dijo. "Tú has perdido ese derecho".
" Izzy, Isabelle quiero decir. Si hubieras leído mi carta..."
"No. No me llames Izzy. No me mandes cartas. No me sigas a pasillos oscuros y trates de
salvarme de las ratas".
" Créeme, si vemos una rata, que se salve quién pueda"
Isabelle le miró como si quisiera darselo de comer a la babosa. "Mi punto, Simon Lewis, es
que tú y yo somos extraños ahora"
"Si eso es verdad, ¿Qué estás haciendo aquí entonces?"
Isabelle parecía incrédula. "Una cosa es que Jace crea que el mundo gira alrededor de él,
pero vamos. Sé que te encanta fantasear, Simon, pero no creía que podías ir tan lejos."
"Esta es mi escuela, Isabelle, " Simon dijo "Y tú eres..."
Ella tan solo le miró, como retándole a que continuara con un sustantivo que justificara el
posesivo.
Eso no iba como él lo había planeado.
"Vale, entonces ¿qué estás haciendo aquí? ¿Y por qué estás siendo tan amable con mis, uh,
amigos?"
"Porque mi padre me obligó a venir aquí" ella dijo. "Porque supongo que piensa que es
encantador pasar un tiempo de padre e hija en una cueva cubierta de lodo me hará olvidar que es un
adultero e incumplidor que casi abandona a su familia. Y estoy siendo amable con tus amigos
porque soy una persona amable"
Ahora era Simon quién parecía incrédulo.
"Vale, no lo soy." ella admitió. "Pero yo nunca he estado en la escuela, ya sabes. Así que
pensé que si tenía que estar aquí, podría sacar lo mejor de ella. Saber lo que me estoy perdiendo.
¿Es suficiente información para ti?"
"Comprendo que estés enfadada cogió pero..."
Ella negó con la cabeza. "Tú no comprendes nada. No estoy enfadada contigo. No estoy
nada contigo, Simon. Me dijiste que aceptara que eras una persona diferente ahora, alguien que yo
no conocía. Así que lo he aceptado. Yo amaba a alguien que...él ya no está ahora. No eres nadie que
yo conozca y, tanto como puedo decirte, nadie que yo necesite conocer. Sólo voy a estar aquí unos
días y entonces no necesitaremos vernos otra vez. ¿Qué tal si no lo hacemos mas difícil de lo que
tiene que ser?"
Él no podía recuperar el aliento.
Que yo amaba, ella había dicho, y esa era la más cercana vez que ella –o alguna otra chica–
iba a decirle: te quiero Simon.
Excepto que eso no estaba cerca ¿no?
Era una palabra lejana.
"Vale" esa era la única palabra que él pudo forzar a salir, pero ella ya estaba alejándose por
el pasillo. Ella no necesitaba su permiso para ser una extraña. Ella no necesitaba nada de él. "¡Te
estás equivocando de camino!" él gritó tras ella. Él no sabía dónde ella quería ir. Pero veía poco
posible que ella quisiera ir a la guarida de la babosa.
"¡Todos están mal!" ella gritó de vuelta, sin volverse. El trató de buscar algún subtexto de
sus palabras, una pizca de pena. Algo que demostrara que sus palabras era mentira, que había
traicionado los sentimientos que aún tenía por él, probar que para ella era tan duro y confuso para
ella como lo era para él.
Pero el alcance de la incredulidad solo podía ir tan lejos.
Isabelle había dicho que ella quería sacar lo mejor de la academia y había propuesto que lo
hicieran más duro de lo que necesitaba serlo.
Desafortunadamente, Simon descubrió pronto, que ambas cosas eran mutualmente excluyente.
Porque la versión de Isabelle de sacar lo mejor de las cosas incluía a Isabelle estirada como un gato
en uno de los mustios sofás de la sala de estudiantes, rodeada de aduladores, Isabelle participando
en la oferta ilícita de George de beber whisky e invitar a los demás a hacerlo, por lo que en breve,
todos los amigos y enemigos de Simon estaban borrachos y mareados y de muy buen humor para su
gusto. Sacar lo mejor de las cosas se refería a incitar a Julie a flirtear con George y enseñar a
Marisol como hacer añicos estatuarios con su látigo y, lo peor de todo, estar de acuerdo en que
quizás, sería la cita de Jon Cartwright para la fiesta de fin de curso en una semana. Simon no estaba
seguro si algo de esto era más duro de lo que tenía que ser, ¿quién había calificado como tenía que
serlo? Pero esto era insoportable.
"Así qué ¿cuando comienza la verdadera diversión?" Isabelle finalmente dijo.
Jon se encogió de hombros. "Tan solo di la palabra."
Isabelle se rio y tocó su hombro.
Simon se preguntó si la academia lo echaría por el asesinato de Jon Cartwright en su sueño.
"No me refiero a ese tipo de diversión. Me refiero a que ¿Cuándo nos escapamos? ¿Cuándo nos
vamos de fiesta a Alacante? ¿Vamos a nadar al Lago Lyn? ¿Vamos...?" Ella finalmente se calló al
darse cuenta que los demás le miraban como si estuviera hablando en otras lenguas. "¿Me estás
diciendo que ustedes no hacen esas cosas?"
"Nosotros no estamos aquí para divertirnos." dijo en un tono rígido. "Nosotros estamos aquí para
aprender a ser Cazadores de Sombras. Hay normas por alguna razón"
Isabelle rodó los ojos. "¿Nunca habían escuchado que las normas están para romperlas? Se supone
que los estudiantes se meten en pequeños problemas en la academia, al menos los mejores
estudiantes lo hacen. ¿Por qué crees que las reglas son tan estrictas? Así sólo los mejores pueden
moverse entre ellas. Entiéndelo como un crédito extra. "
"¿Cómo lo sabes?" Beatriz preguntó. Simon se sorprendió de su tono. Normalmente ella era la más
tranquila de ellos. Siempre tratando de seguir la corriente. Pero esta vez había algo en su tono, algo
que le recordó que, tan gentil como ella se veía, había nacido como una guerrera. "No es que hayas
estado aquí".
"Vengo de una larga línea de graduados en la Academia, " Isabelle dijo. "Sé lo que necesito saber. "
"No estamos interesados en seguir los pasos de tu padre." Beatriz dijo, luego se giró y salió de la
habitación.
Se hizo el silencio en su salida, todo el mundo esperando la reacción de Isabelle.
Su sonrisa no vaciló, pero Simon podía sentir el calor de ella y se dio cuenta de que le estaba
costando una gran cantidad de energía no explotar ni colapsar. Él no sabía cuál de los dos era. Él no
sabía cómo se sentía sobre que su padre hubiera sido uno de los hombres de Valentine. Él no sabía
nada sobre ella, no realmente. Admitió eso.
Pero seguía queriendo rodearla con sus brazos y sostenerla hasta que la tormenta pasara.
"Nadie ha acusado a mi padre de ser divertido" ella dijo sin halagar. "Pero asumo que mi reputación
me proviene. Si me encuentran aquí mañana a media noche, les mostraré de lo que se estan
perdiendo.” Cogió la mano de Jon entre las suyas y le permitió tirar de ella fuera del sofá. "¿Me
enseñas mi habitación? En este lugar es imposible orientarse."
"Es un placer" dijo guiñándole un ojo a Simon.
Entonces se fueron. Juntos.
 ***********
A la mañana siguiente la sala se hizo eco con bostezos y el gemido de las resacas en (infructuosa) la
búsqueda de grasa y café. Como Robert Lightwood se lanzó a su segunda conferencia, alguna
disquisición tediosa sobre la naturaleza del mal y un análisis punto por punto de la crítica de
Valentine de los Acuerdos, Simon tenía que mantenerse despierto a pellizcos. Robert Lightwood
era posiblemente la única persona en el planeta que podría hacer que la historia de la caída del
Círculo fuera aburrida. No ayudó que Simon se había quedado despierto hasta el amanecer, dando
vueltas en el colchón lleno de bultos, tratando de expulsar las imágenes de sus pesadillas sobre
Isabelle y Jon fuera de su cabeza. Estaba tramando algo, Simon estaba seguro de ello. Tal vez no
fuera de él, tal vez se tratara de su padre o de algunas cuestiones de la educación en el hogar,
residuales o simplemente algo sobre chicas a la que no podía llegar a comprender, pero no estaba
actuando como ella.
Ella no es tu novia siguió recordándose. Incluso si algo estaba mal, ya no era su trabajo arreglarlo.
Ella podía hacer lo que quisiera. Y si lo que quería era a Jon Cartwright, entonces, evidentemente,
no valía la pena perder una noche de sueño en el primer lugar.
Por la salida del sol, casi se había convencido de eso. Pero allí estaba de nuevo, en el escenario
junto a su padre, su mirada feroz y ferozmente inteligente evocaban todos esos sentimientos
molestos de nuevo.
No eran recuerdos, exactamente. Simon no podría haber nombrado una sola película que hubieran
visto juntos; no conocía ninguna de las comidas favoritas de Isabelle o alguna broma; él no sabía
que se sentía al besarla o al entrelazar sus dedos con los de ella. Lo que él sentía al mirarla era más
profundo que eso, que vivía en alguna otra región de su mente. Él se sentía como que la conocía,
por dentro y por fuera. Él se sentía como si tuviera la visión de Superman y pudiera ver con rayos X
su alma. Él sintió el dolor y la pérdida, alegría y confusión; se sintió como un cavernícola que ha
sido incitado a matar un jabalí salvaje y lo pone bajo sus pies; él se sentía con la necesidad de hacer
algo extraordinario y creer que, en su presencia, podía.
Él sentía algo que nunca antes había sentido, pero tenía una sensación de hundimiento que
reconoció de cualquier forma. Él estaba muy seguro de que se sentía como si estuviera enamorado.
 *************
1984
Valentine lo hizo fácil para ellos. Él consiguió el permiso del decano para un viaje de camping
educativo en Brocelind Forest, dos días y dos noches para hacer lo que ellos quisieran, aunque
resultaran unas pocas páginas garabateadas de los poderes curativos de las plantas salvaje.
Por todos los derechos, con sus preguntas incómodas y teorías rebeldes, Valentine debería haber
sido la oveja negra de la Academia de cazadores de sombras. Ragnor Fell realmente lo trataba como
a una criatura viscosa que había salió de debajo de una roca y debía volver allí a toda prisa. Pero el
resto de la facultad parecía cegado por el magnetismo personal de Valentine, pudieran o no
quisieran ver a través de la falta de respeto que había detrás. Él estaba esquivando
interminablemente plazos y escabulléndose de clases, excusándose con nada más que el destello de
una sonrisa. Otro estudiante podría haber estado agradecido por la latitud, pero a Valentine solo le
hizo detestar más a sus maestros, cada salida que la facultad abrió para él no era más que otra
evidencia de debilidad. Él no tuvo reparos en disfrutar de sus consecuencias.
La manada de hombres lobo, según la estrategia de Valentine, fue encerrada en la antigua casa
solariega Silverhood, una ruina decrépita en el corazón del bosque. El último Silverhood había
muerto en batalla dos generaciones antes, y se usaba como un nombre para asustar a los pequeños
cazadores de sombras. La muerte de un soldado era una cosa: lamentable, pero el orden natural de
las cosas. La muerte de una línea era inimaginable.
Tal vez todos estaban secretamente preocupado al respecto, esta misión ilícita que parecía cruzar
una línea invisible. Nunca antes habían ido contra los subterráneos sin la expresa autorización y
supervisión de sus mayores; ellos habían roto reglas, pero nunca antes habían estado tan cerca de
romper la ley. Tal vez tan sólo querían pasar unas cuantas horas más como adolescentes normales,
antes de que fueran tan lejos que no pudieran dar marcha atrás.
Por alguna razón, los cuatro se dirigieron por el bosque con la falta deliberada de velocidad,
estableciendo un campamento para pasar la noche a media milla de la finca Silverhood. Ellos,
Valentín decidió, pasarían el día vigilando el campamento de hombres lobos, midiendo sus
fortalezas y debilidades, trazando los ritmos de la manada, y el ataque al caer la noche, una vez que
la manada se hubiera dispersado para cazar. Pero eso era un problema de mañana. Esa noche, se
sentaron alrededor de una fogata, asando salchichas sobre las llamas, recordando sobre su pasado, e
imaginando sobre su futuro, que todavía parecían imposiblemente lejos.
"Me casaré con Jocelyn, por supuesto", dijo Valentine, "y vamos a criar a nuestros hijos en la nueva
era. Ellos nunca serán deformados por las leyes corruptas de una débil, llorica Clave."
" Claro, porque en ese momento, habremos recorrido el mundo ", dijo Stephen a la ligera.
La sombría sonrisa de Valentine, lo hacía parecer menos como una broma y más como una promesa.
"¿No lo puedes ver?", Dijo Michael. "Papi Valentine, hasta la rodilla de pañales. Un autobús lleno
de niños."
"Todos los que Jocelyn quiera sin embargo" La expresión de Valentine se suavizó, como siempre lo
hacían cada vez que hablaba de ella. Ellos tan solo llevaban juntos un par de meses, desde que su
padre murió, pero ninguno cuestionó que ellos estuvieran para siempre. La manera en la que él la
miraba... Como si ella fuera una especie diferente al resto de ellos, una especie superior. "¿No
puedes verlo?" Valentine les confió una vez, hacía tiempo, cuando Robert le había preguntado que
como podía estar tan seguro que fuera amor tan pronto. "Hay más del ángel en ella que en el resto
de nosotros. Hay grandeza en ella. Ella brilla como Raziel"
"Tú sólo quieres expandir tus genes" Michael dijo. "Imagino que piensas que el mundo sería mejor
si los Cazadores de sombras tuvieran un poco de Morgestern en ellos"

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